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miércoles, 9 de agosto de 2023

NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS. DÍA 9º

 ANTÍFONA:

¡Qué luminosa es esta virgen en la Iglesia! En la casa paterna brilló con luz clara; encerrada en el claustro llenó de fulgor la Ciudad de Dios y, conducida a la Jerusalén celeste, resplandece para siempre.

DÍA NOVENO

TRÁNSITO DE SANTA CLARA

DE LO QUE EN ÉL SUCEDIÓ Y SE VIO

LCl. 44-46.

44. Se la ve, finalmente, debatirse en la agonía durante muchos días, en los que va en aumento la fe de las gentes y la devoción de los pueblos. 

La visitan asiduamente cardenales y prelados honrándola cada día como a verdadera santa. Y es ciertamente admirable que, no pudiendo tomar alimento alguno durante diecisiete días, la vigorizaba el Señor con tanta fortaleza, que podía ella confortar en el servicio de Cristo a cuantos la visitaban. 

Y como el piadoso varón fray Rainaldo la exhortara a la paciencia en aquel prolongado martirio de tan graves enfermedades, ella, con voz clara y serena, le contestó: 

«Desde que conocí la gracia de mi Señor Jesucristo por medio de aquel su siervo Francisco, ninguna pena me resultó molesta, ninguna penitencia gravosa, ninguna enfermedad, hermano carísimo, difícil».

45. Mostrándose ya más cerca el Señor, y como si ya estuviera a la puerta, quiere que le asistan los sacerdotes y los hermanos espirituales, para que le reciten la pasión del Señor y sus santas palabras. Cuando aparece entre ellos fray Junípero, notable saetero del Señor, que solía lanzar ardientes palabras sobre Él, inundada de renovada alegría, pregunta si tiene a punto alguna nueva. Él, abriendo su boca, desde el horno de su ferviente corazón, deja salir las chispas llameantes de sus dichos, y en sus palabras la virgen de Dios recibe gran consuelo.

Vuélvese finalmente a las hijas que lloran para recomendarles la pobreza del Señor y les recuerda con ponderación los beneficios divinos. Bendice a sus devotos y devotas e implora la gracia de una larga bendición sobre todas las damas pobres de sus monasterios, tanto presentes como futuros.

¿Quién podrá relatar el resto sin llorar? Están presentes aquellos dos benditos compañeros del bienaventurado Francisco: Ángel el uno, que, lloroso él, consuela a las que lloran; León el otro, que besa el lecho de la moribunda. Plañen las hijas desamparadas ante la separación de la piadosa madre y acompañan con lágrimas a quien se les va y no han de ver más en la tierra. Duélense muy amargamente de que todo su consuelo se les marcha con ella y de que, abandonadas en este valle de lágrimas, ya no se verán más consoladas por su maestra.

A duras penas, únicamente el pudor retiene sus manos para que no se desgarren sus cuerpos; y el fuego del dolor se hace más ardiente porque no puede evaporarse con el llanto exterior. La observancia conventual ordena silencio, pero la violencia del dolor les arranca gemidos y sollozos; los rostros están ya tumefactos por las lágrimas, mas el ímpetu del corazón lacerado les suministra nuevos ríos de llanto.

46. Entretanto, la virgen santísima, vuelta hacia sí misma, habla quedamente a su alma: 

«Ve segura -le dice-, porque llevas buena escolta para el viaje. 

Ve -añade-, porque aquel que te creó te santificó; 

y, guardándote siempre, como la madre al hijo, 

te ha amado con amor tierno. 

Tú, Señor -prosigue-, seas bendito porque me creaste».

Preguntándole una de las hermanas que a quién hablaba, ella le respondió: 

«Hablo a mi alma bendita». 

No estaba ya lejano su glorioso tránsito, pues, dirigiéndose luego a una de sus hijas, le dice: 

«¿Ves tú, ¡oh hija!, al Rey de la gloria 

a quien estoy viendo?»

La mano del Señor se posó también sobre otra de las hermanas, quien con sus ojos corporales, entre lágrimas, contempló esta feliz visión: estando en verdad traspasada por el dardo del más hondo dolor, dirige su mirada hacia la puerta de la habitación, 

y he aquí que ve entrar una procesión de vírgenes vestidas de blanco, llevando todas en sus cabezas coronas de oro. Marcha entre ellas una que deslumbra más que las otras, de cuya corona, que en su remate presenta una especie de incensario con orificios, irradia tanto esplendor que convierte la noche en día luminoso dentro de la casa. Se adelanta hasta el lecho donde yace la esposa de su Hijo e, inclinándose amorosísimamente sobre ella, le da un dulcísimo abrazo. Las vírgenes llevan un palio de maravillosa belleza y, extendiéndolo entre todas a porfía, dejan el cuerpo de Clara cubierto y el tálamo adornado.

A la mañana siguiente, pues, del día del bienaventurado Lorenzo, sale aquella alma santísima para ser laureada con el premio eterno; y, disuelto el templo de su carne, el espíritu emigra felizmente a los cielos.

Bendito este éxodo del valle de miseria que para ella fue la entrada en la vida bienaventurada. 


Rubens pita a santa Clara de Asís entre los grandes doctores de la Iglesia

Ahora, a cambio de sus austerísimos ayunos, se alegra en la mesa de los ciudadanos del cielo; y desde ahora, a cambio de la vileza de las cenizas, es bienaventurada en el reino celeste, condecorada con la estola de la gloria eterna.

RESPONSORIO:

V. Salve, oh gloriosa virgen Clara, tú reinas con los ángeles y recibes el honor de los hijos de la Iglesia.

R. Tú, que a tantos guiaste a la vida eterna por el camino de la penitencia, intercede a Cristo por nosotros.

PEDIMOS LA GRACIA A SANTA CLARA.  

(Padre nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN

Señor y Dios nuestro, al recordar con alegría a la Madre Santa Clara, te rogamos que enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

CANTO. Bendición de Santa Clara. Fed. De Cartagena.


MAÑANA CELEBRAREMOS CON GRAN SOLEMINDAD EL DÍA DE NUESTRA MADRE SANTA CLARA



martes, 8 de agosto de 2023

NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS. DÍA 8º

 ANTÍFONA:

¡Qué luminosa es esta virgen en la Iglesia! En la casa paterna brilló con luz clara; encerrada en el claustro llenó de fulgor la Ciudad de Dios y, conducida a la Jerusalén celeste, resplandece para siempre.

DÍA OCTAVO

CLARA, IMPRONTA DE LA MADRE DE DIOS

(Tomado del libro: “La vía de la belleza” Mª Victoria Triviño, OSC. Págs. 185-215)

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Está presente en los escritos de Francisco y resplandece en la vida de Clara.

Buscamos los testimonios acerca de la Virgen en la espiritualidad de Clara. Lo que ella decía, vivía o enseñaba a sus hermanas. Y lo que las hermanas interpretaban desde su experiencia de vida con la madre santa Clara.

El 11 de agosto de 1253, la hermana Clara entregaba su alma al Señor. Tres meses después, del 24 al 28 de noviembre, se abría su proceso de canonización. De las 53 hermanas que vivían en San Damián con Clara, catorce de ellas tuvieron que declarar bajo juramento. El documento que contiene estos testimonios ha llegado hasta nuestros días.

Un extracto respecto a la Virgen María:

Sor Cristina declaró que: “Había estado llena de gracia, de virtudes y obras santas. Todo lo que se puede decir de santidad de alguna mujer, después de la Virgen María, se podía decir en verdad de Clara, pues le era imposible describir todas sus virtudes”. (Pro 5,2)

Sor Balbina: “Creía firmemente que desde la Virgen María hasta el presente, ninguna mujer había tenido mayor mérito”. (Pro VII,11)

Sor Bienvenida: “Fue virgen humilde, inflamada en el amor de Dios; permanente en la oración y la contemplación; penitente en el vestir, los ayunos y vigilias. No creía que desde la bienaventurada Virgen María, hubiese existido jamás mujer de mayor santidad que la dicha Madonna Clara”. (Pro XI, 5)

Sor Benedicta, que era la abadesa, y toda la comunidad a una voz:

“Todo lo que había de santidad en cualquier santa, después de la Virgen María, se puede verazmente decir de Madonna Clara, de santa memoria”.

Un teólogo de la Orden de Frailes menores, Tomás de Celano, que conoció personalmente a Clara, fue designado por el papa para escribir la biografía de Clara, con motivo de su canonización. De ella escribió al inicio de su Leyenda:

“LEYENDA”, es la traducción del italiano LEGENDA”, que significa escrita para ser leída en los monasterios y conventos, mientras la comunidad come en silencio. De Clara solo se escribió una Leyenda; de san Francisco Tomás de Celano (que le conoció personalmente) escribió dos, san Buenaventura otras dos; aparte están la Leyenda de los Tres Compañeros y la Leyenda de Perusa, que junto con el Espejo de Perfección y el Anónimo de Perusa, constituyen las fuentes franciscanas.


“IMITEN LAS DONCELLAS A CLARA,

IMPRONTA DE LA MADRE DE DIOS”.

(Leyenda de Clara, Cta. Proemio)

De Francisco se dijo que era Alter Christus, por su identificación con el Crucificado.

De Clara se dijo que era Altera María, por su identificación con la Madre de Dios.

CLARA, SIERVA DE CRISTO

Al llamarse a sí misma sierva de Cristo, Clara está tomando para sí las palabras de la Virgen de la Anunciación.

“He aquí la esclava del Señor”.

“Yo, Clara, servidora, aunque indigna de Cristo y de las hermanas pobres… “(Testamento de Clara, 6)

Clara, indigna servidora de Cristo y esclava inútil de las damas encerradas… “(1ª Carta)

Clara, servidora inútil e indigna de las damas pobres…” (2ª Carta)

Clara, humilde e indigna esclava de Cristo e inútil servidora de sus siervas que moran en el monasterio de San Damián…” (3ª Carta)

Clara de Asís, humilde servidora de Jesucristo...” (5ª Carta)

Toma del Evangelio de Lucas 17, 7-10: “Somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos que hacer.

LO ENVOLVIÓ EN PAÑALES

“Y por amor del santísimo y amadísimo Niño, envuelto en pobrísimos pañales y reclinado en un pesebre, y de su santísima Madre, ruego a mis hermanas que se vistan siempre con vestiduras viles” 

(Regla de Clara II, 6)

“Mira -te digo- al comienzo de este espejo, la pobreza, pues es colocado en un pesebre y envuelto en pañales” 

(4ª Carta)

Esta contemplación no se puede hacer sin la Madre del Señor, quien “dio a luz a su Hijo Primogénito, lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre” (Lucas 2,7). 

Los pañales significan el cuidado amoroso. Clara cubría a sus hermanas en las noches frías de San Damián.

CONTENER AL QUE TE CONTIENE

En el libro de Reyes el joven rey Salomón, se dirige a Dios con estas palabras: “¿Es que verdaderamente habitará Dios con los hombres en la tierra? Si los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta casa que yo te he construido!” (1ª Re 8, 27)

La contemplativa no puede vivir sin ver, oír y tocar al Verbo, por eso se adhiere a la Madre que lo engendró. Así escribe Clara a Inés de Bohemia:

“Ama totalmente al que totalmente se entregó por tu amor… al Hijo del Altísimo, dado a luz por la Virgen María. 

Adhiérete a la Madre dulcísima que engendró un tal Hijo. 

Los cielos no lo podían contener y ella, sin embargo, lo llevó en el pequeño claustro de su vientre sagrado. Y lo formó en su seno de doncella” 

(3ª Carta)

RESPONSORIO:

V. Salve, oh gloriosa virgen Clara, tú reinas con los ángeles y recibes el honor de los hijos de la Iglesia.

R. Tú, que a tantos guiaste a la vida eterna por el camino de la penitencia, intercede a Cristo por nosotros.

PEDIMOS LA GRACIA A SANTA CLARA.  

(Padre nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN

Señor y Dios nuestro, al recordar con alegría a la Madre Santa Clara, te rogamos que enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

CANTO. Gloria a ti, Jesucristo, de sor Rosa María Riera, OSC

lunes, 7 de agosto de 2023

NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS. DÍA 7º

ANTÍFONA:

¡Qué luminosa es esta virgen en la Iglesia! En la casa paterna brilló con luz clara; encerrada en el claustro llenó de fulgor la Ciudad de Dios y, conducida a la Jerusalén celeste, resplandece para siempre.


DÍA SÉPTIMO: 

QUIÉN ES JESUCRISTO PARA CLARA.

LA ESPIRITUALIDAD DE SANTA CLARA

Es cristocéntrica, Jesucristo está en su contemplación y es el centro de su vida. Él es el “ESPEJO SIN MANCHA” por el que puede conocer al Padre.

Clara tiene un sentido agudo de la encarnación. La grandeza y el anonadamiento de Jesús, manifestado en su encarnación redentora, ha impresionado de manera muy viva a Clara.

Para ella Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre para salvarnos. Por eso enseña a sus hijas a contemplar a Jesús Niño envuelto en pañales.

La contemplación de Jesús Pobre es la raíz de su amor a la pobreza.

La contemplación de la pasión de Cristo es el centro de la vida de Clara. Ha descubierto en ella el amor de Dios por nosotros y de ella toma todo su dinamismo espiritual.

Pero la cruz que contempla Clara es la de San Damián, en la que el sufrimiento es inseparable de la gloria.

¿QUÉ CALIFICATIVOS DA EN SUS CARTAS?

En la primera carta:

Jesucristo es Señor, 

Esposo del más noble linaje, 

Pobre Crucificado, 

Hijo del Altísimo Padre y de la Virgen gloriosa.

En la segunda carta:

Rey de reyes, 

Señor de los que dominan, 

Esposo, 

El más Bello de los hijos de los hombres, 

Altísimo 

Pobre Crucificado.

En la tercera carta:

Supremo Rey de los cielos, 

Pobre y humilde Jesucristo, 

Hijo del Altísimo, 

Espejo de la eternidad, 

Esplendor de la gloria, 

Figura de la divina sustancia.

En la cuarta carta:

Rey eterno, 

Rey de todos los siglos, 

Señor del cielo y de la tierra, 

Espejo sin mancha, 

Rey celestial, 

Esposo celestial.

LETANÍAS DE SANTA CLARA

Mujer afable en el cuidado de las hermanas. Ruega por nosotros.

Mujer fuerte en la fragilidad. Ruega por nosotros.

Esposa castísima del Rey eterno. Ruega por nosotros.

Madre de piadosas vírgenes. Ruega por nosotros.

Vaso de sueve fragancia. Ruega por nosotros.

Aroma de santidad. Ruega por nosotros.

Troquel de las vírgenes prudentes. Ruega por nosotros.

Gloriosa entre los menores. Ruega por nosotros.

Perfume de la morada de Dios. Ruega por nosotros.

Alegría de los ángeles. Ruega por nosotros.

Honra y corona de la Iglesia. Ruega por nosotros.

PEDIMOS LA GRACIA A SANTA CLARA.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN

Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos por su intercesión, que siguiendo a Cristo pobre y humilde, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN

CANTO. Ama totalmente a quien totalmente se entregó por tu amor.

 

domingo, 6 de agosto de 2023

NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS. DÍA 6ª

ANTÍFONA:

¡Qué luminosa es esta virgen en la Iglesia! En la casa paterna brilló con luz clara; encerrada en el claustro llenó de fulgor la Ciudad de Dios y, conducida a la Jerusalén celeste, resplandece para siempre.

DÍA SEXTO: 

LA TEOLOGÍA DEL ESPEJO.

Para descubrir a Clara. Clarisas de Nantes. Pg 64 y 66.

CANTO: Transfórmate totalmente por la contemplación

LA PALABRA “ESPEJO” PRESENTE EN LA PALABRA DE DIOS

y en la literatura de la época de Clara, es un tema muy repetido en sus escritos y puede considerarse como la expresión que resume toda su espiritualidad.

Por medio de la contemplación Clara se convierte en espejo de la luz de Dios, tal como dice el salmo 33, 6 “Contemplad al Señor y quedaréis radiantes” (Salmo 33,6). 

Ésta es la vocación a la que el Señor, por medio de Francisco, ha llamado a Clara. Su forma de vida y la vida fraterna que lleva con sus hermanas, son medios para conseguirlo.

En la luz de Dios, Clara ha llegado a ser espejo de Jesucristo para sus hermanas y para el mundo entero, tal como explica el apóstol san Pablo en su carta a los corintios:

“El Dios que dijo: brille la luz del seno de las tinieblas, ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios que brilla en el rostro de Cristo” (2 Corintios 4, 6)

“Nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente, así es como actúa el Señor, que es Espíritu” (2ªCorintios 3, 18)

EL ESPEJO EN LOS ESCRITOS DE SANTA CLARA

De la 3ª carta de santa Clara:

-Fija tu mente, fija tu alma, fija tu corazón en el ESPEJO de la eternidad y transfórmate totalmente por la contemplación en imagen de su divinidad.

Clara se refiere al Crucifijo de San Damián, el que habló a Francisco en la iglesia de San Damián con estas palabras:

“Francisco, ve y repara mi casa que, como ves, amenaza ruina”.

Este es el “Espejo” que Clara contempló durante toda su vida e invita a santa Inés a fijar en Él su mirada y su corazón.

De la 4ª carta de santa Clara:

-El Cordero inmaculado es esplendor de la eterna gloria, reflejo de la luz perpetua y ESPEJO sin mancha. Tú, oh reina, esposa de Jesucristo, mira diariamente este ESPEJO y observa constantemente en él tu rostro, así podrás adornarte de todas las virtudes, como corresponde a quien es esposa castísima del Rey supremo.

Ahora bien, en este ESPEJO resplandecen la bienaventurada pobreza, la santa humildad y la inefable caridad, como podrás contemplar en todo el ESPEJO.

Mira el comienzo de este ESPEJO, la pobreza, pues es colocado en un pesebre y envuelto en pañales. ¡El Rey de los ángeles, Señor del cielo y de la tierra es reclinado en un pesebre!


Coro de las clarisas en el monasterio de San Damián

Y en el centro del ESPEJO considera la humildad, los múltiples trabajos y penalidades que soportó por la redención del género humano.

Y en lo más alto del mismo ESPEJO contempla la inefable caridad: con ella escogió padecer en el leño de la cruz y morir con la muerte más infamante.


La iglesia del monasterio de San Damián

Por eso el mismo ESPEJO colocado en lo alto de la cruz, se dirigía a los transeúntes, para que se pararan a meditar: ¡Oh, vosotros todos, que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante a mi dolor!

EN SU TESTAMENTO, así deja escrito a sus hijas:

El mismo Señor nos puso a nosotras como modelo para ejemplo y ESPEJO, no solo ante los demás, sino también ante nuestras hermanas, que fueron llamadas por el Señor a nuestra vocación, con el fin de que ellas a su vez sean ejemplo y ESPEJO para los que viven en el mundo.

Porque el Señor nos ha llamado a cosas tan grandes, que en nosotras se puedan mirar aquellas que son ejemplo y ESPEJO para los demás, estamos muy obligadas a bendecirle y alabarle. (TCl. 3)

LETANÍAS DE SANTA CLARA

Nuestra Madre Santa Clara. Ruega por nosotros.

Norma de las Hermanas Pobres. Ruega por nosotros.

Candelabro de la luz de Cristo. Ruega por nosotros.

Lámpara esplendorosa en la Casa del Señor. Ruega por nosotros.

Manantial de limpia hermosura. Ruega por nosotros.

Planta del bienaventurado Francisco. Ruega por nosotros.

Flor excelsa del jardín seráfico. Ruega por nosotros.

Árbol frondoso en el huerto de Cristo. Ruega por nosotros.

Mujer vigorosa en la paciencia. Ruega por nosotros.

PEDIMOS LA GRACIA A SANTA CLARA.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN

Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos por su intercesión, que siguiendo a Cristo pobre y humilde, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN

sábado, 5 de agosto de 2023

NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS. DÍA 5º

ANTÍFONA: 

Dios te salve, oh Clara, esposa de Cristo, virgen consagrada, insigne entre las doncellas que siguen al Cordero Inmaculado: Ruega por nosotros y guíanos al Reino de los cielos.

DÍA QUINTO

LA PERSONALIDAD DE SANTA CLARA.

Tomado el libro “Para descubrir a Clara”. Monasterio de Nantes. Pg. 27-29

CANTO: Clara, Modelo de Santidad evangélica. Rosa Mª Riera.

 

LA PERSONALIDAD DE CLARA es extremadamente rica y equilibrada. Clara es MUY ENTUSIASTA Y DE UNA GRAN SABIDURÍA que se demuestra en su conducta e imprime a sus directrices rigor y flexibilidad. Clara ha puesto todas las riquezas de su personalidad al servicio de Dios y de sus hermanas, y ahí ha encontrado el pleno desarrollo de sus cualidades.

CLARA ES ALEGRE, GOZOSA Y DINÁMICA.

En sus escritos utiliza mucho los términos: marcha, prisa, progreso. 

Ella compromete a sus hermanas a crecer en la vida espiritual con fervor, deseo, impulso y sed por el seguimiento de Cristo. 

La alegría y el gozo están presentes en las cuatro cartas que escribe a santa Inés de Praga:

-Me alegro muchísimo en el Señor y salto de gozo. Y no solo me regocijo yo personalmente, sino también todos aquellos que sirven y desean servir a Jesucristo (1ª Carta)

-Alegraos vos, y saltad de júbilo, colmada de alegría espiritual y de inmenso gozo. (1ª Carta)

-Con andar apresurado, con paso ligero, recorre la senda de la felicidad segura, gozosa y expedita. (2ª Carta)

Me siento llena de tanto gozo! ¡Respiro con tanta alegría en el Señor! al saber de tu buena salud y tu estado feliz. Realmente puedo alegrarme y nadie podrá arrebatarme este gozo. Tengo ya lo que anhelé tener bajo el cielo. ¿Quién no se alegraría de gozos tan envidiables? Pues alégrate también tú siempre en el Señor, y no te dejes envolver por ninguna tiniebla ni amargura. (3ª Carta)

-Ahora, al escribirte, me alegro contigo y quedo transportada contigo en el gozo del Espíritu, porque te has desposado maravillosamente con el Cordero Inmaculado. (4ª Carta)

ES APASIONADA, ENTERA, RADICAL.

Dispuesta al don de todo su ser, como aparece en su deseo de martirio.

Escribe así a santa Inés de Praga:

-Él, a quien servís con todo el ARDOR de vuestra alma, se digne otorgaros los premios merecidos. (1ª Carta)

-Con una caridad ardorosísima has seguido las huellas de Aquél que merecidamente te ha tomado por esposa. (2ª Carta)

Y en la CUARTA CARTA, el fuego del amor que arde en el corazón de Clara alcanza su clímax:

-No creas que el fuego del amor que te tengo arde menos afectuosamente en las entrañas de tu madre.

-Respondamos a una sola voz, con un solo espíritu a nuestro Señor: ”¡No te olvidaré jamás y mi alma agonizará dentro de mí!” Y así te inflamarás más y más en el fuego de la caridad, ¡oh esposa del Rey celestial!

-Suspirando de amor y forzada por la violencia del anhelo de tu corazón exclama en alta voz: “Atráeme, CORREREMOS, a tu zaga oh Esposo Celestial. CORRERÉ y no desfalleceré hasta que me introduzcas en la bodega”.

ES SERENA E IMPERTURBABLE.

Su serenidad es fruto de su fe, de su confianza en la Eucaristía y su valor. En el proceso de canonización declararon las hermanas que nunca la vieron alterada.

Clara es MUY ANIMOSA, VALEROSA Y ENÉRGICA. Manifiesta una gran entereza de alma en la enfermedad. Así declara una hermana en el Proceso de Canonización II, 20:

Durante la guerra de Asís unos sarracenos entraron en el convento y la santa madre, estando muy enferma, se levantó de la cama, hizo llamar a las monjas, infundiéndoles ánimo para que no tuviesen miedo. Rezó a Jesús Eucaristía y los sarracenos se marcharon.

LETANÍAS DE SANTA CLARA

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Santa María. Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros.

Santa Virgen de las vírgenes. Ruega por nosotros.

Santos y santas de Dios. Rogad por nosotros.

Nuestra madre santa Clara. Ruega por nosotros.

 

Virgen ardiente y de solícita caridad. Ruega por nosotros

Virgen compasiva con los afligidos. Ruega por nosotros

Virgen admirable en el servicio fraterno. Ruega por nosotros

Virgen austerísima en la vida monástica. Ruega por nosotros

Guía de los que buscan a Dios. Ruega por nosotros

Maestra de los limpios de corazón. Ruega por nosotros

Abadesa de penitentes. Ruega por nosotros

Defensora de los perseguidos. Ruega por nosotros

Amiga de los pobres. Ruega por nosotros

Nueva fuente de agua viva. Ruega por nosotros

Lazo de paz y de armonía. Ruega por nosotros

PEDIMOS LA GRACIA A SANTA CLARA.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN

Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos por su intercesión, que siguiendo a Cristo pobre y humilde, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN.