viernes, 6 de septiembre de 2019

PRIMEROS VIERNES


Hoy 6 de septiembre, primer viernes de mes está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Podemos dedicar un rato del día a recogernos en silencio, soledad y oración para unirnos a Jesús y repararle por tanto desamor como recibe de la mayor parte de los hombres.


Él prometió a santa Margarita Mª de Alacoque que todo el que confiese y comulgue nueve meses seguidos el primer viernes de cada mes, no se condenaría para siempre.

Seamos amantes de nuestra propia alma y hagamos lo posible por salvarla. Solo tenemos que amar a Jesús, a su bendita madre y rezar. Pues el que reza se salva.

En este año dedicado al Sagrado Corazón de Jesús proponemos cada primer viernes unas reflexiones y oraciones para los seguidores de nuestro blog.
El mes pasado hablaba el padre Mendizábal S. J. de la reparación afectiva hacia el Santísimo Sacramento del Altar. Hoy nos propone la reparación afectiva hacia la sacratísima pasión de nuestro salvador.

MEDITACIÓN
Padecer con Cristo

Hay personas que tienen una sensibilidad especial hacia el misterio de Cristo Crucificado en ellos hay un matiz reparador hacia la pasión del Señor que es olvidada e ignorada.

 El sentido  reparador cristiano está fundado en un inmenso amor a Dios y en un amor hacia los hombres que hace sentirnos solidarios con el pecado del mundo.

El sentido reparador podemos vivirlo en nuestra vida cotidiana, en un  cumplimento sencillo de nuestros deberes con tal de que lo vivamos con ese sentimiento interno, con ese amor intenso, con esa voluntad de compensación, en un impulso de fidelidad cada vez mayor para compensar ese desamor que pesa sobre nosotros y nos hace más abiertos a la redención universal y al amor del Padre y de Cristo.

La reparación afectiva no consiste únicamente en consolar en el sentido humano.

Y llegamos con esto al gran misterio de la crucifixión de la muerte, al misterio de la corredención dolorosa con Cristo.

Es el misterio de nuestra reparación aflictiva.

Vamos a tratarlo con la luz del Señor de comprender, de penetrar al menos un poco para captar lo que significa en nuestra vida y para barruntar nuestra unión con la pasión con Cristo, de manera que se cumpla la palabra del apóstol:

“Realizo en mí lo que falta al pasión de Cristo por su cuerpo que es la iglesia”.

La eucaristía es la fuente del amor.

Jesucristo en la Eucaristía verdaderamente vive y actúa quiere decir que ahora nosotros no solo estamos activamente adorando al Señor sino que estamos bajo el influjo de su amor, bajo su mirada amorosa que penetra dentro, que infunde amor porque es perpetuación de la oblación del sacrificio de Cristo que está ahí dándose a nosotros e infundiendo en nosotros el mismo espíritu de entrega y de amor.

Por eso a la Eucaristía no venimos solo a hacer algo de nuestra parte, venimos a recibir y dejarnos hacer bajo la mirada del Señor.

Hemos de dejar que ese amor de Cristo nos penetre porque ese amor de Cristo con sus características ha de constituir el fondo de nuestra reparación, produciendo en nosotros la unión con el Padre, la unión con los hombres, la sensibilidad a las ofensas del Padre y al mal de los hombres y la voluntad de evitar el pecado por una parte y un crecimiento de amor intenso, cada vez más intenso, compensador por otra.

Invitados pues por esa amistad del Señor que nos llama amigos, vamos a tratar con su gracia y su luz de penetrar en el último aspecto que indicábamos:

EL MISTERIO DE NUESTRA PARTICIPACIÓN DE LA REDENCIÓN DE CRISTO.

Si volvemos de nuevo nuestra mirada al Corazón de Cristo, que nosotros participamos del Espíritu Santo vemos que ese amor sensible a la ofensa del Padre y al mal de la humanidad le lleva a dar un paso más, el hacerse hombre, de aceptar nuestra condición, de aceptar nuestra naturaleza humana, sin excepciones de su condición mortal como consecuencia del pecado del hombre. Así el Señor toma esa naturaleza sobre sí hasta la muerte, la expresión la encontramos en el capítulo décimo a la carta a los hebreos:

“Al entrar Cristo en el mundo dijo: “Padre no has querido holocaustos ni sacrificios, pero me has dado un cuerpo, aquí vengo Padre para cumplir tu voluntad”.


Y en esa voluntad única hemos sido santificado todos, cuando el Señor en el capítulo doce de san Juan ante la proximidad de su muerte y de una muerte rodeada de circunstancias dolorosas y humillantes se siente turbado y exclama: 


Padre, pase de mí esta hora. Pero si he venido para esta hora hágase tu voluntad”. 

Esa indicación tan impresionante y conmovedora - si he venido para esto- nos revela todo el misterio del amor de Cristo que se ha hecho hombre, aceptando esa condición humana que terminara en la muerte de cruz y ante la presencia de esa muerte dice: “Si he venido para esto”.

Cuando en la hora Santa frecuentemente nos ocupamos en la consideración de la pasión del Señor y particularmente de su agonía en el huerto no lo hacemos simplemente por un deseo de tener lástima del Señor ante los sufrimientos de Cristo. Nosotros podríamos adoptar una postura humana, la compasión en sentido humano, la lástima, tener lástima de los sufrimientos de Jesús, sería la consolación de quien acercándose a uno que sufre,  trata tener para con él ese sentimiento tan humano, tan comprensible que sentimos hacia los que sufren, aun cuando no tengamos ningún sentimiento particular, ningún trato con ellos.


Al contemplar la pasión, al participar en la hora santa, no vamos simplemente a tener lástima de Jesús, esto es lo que muchas veces puede haber empequeñecido la visión de la devoción al Corazón de Cristo, como si pretendiéramos presentar el cristianismo, como una multitud de gente que continuamente tiene que estar teniendo lástima al Señor porque siempre necesita de nuestra consolación y no es ese el sentido profundo.

Nos acercamos a la pasión de Cristo para con-padecer con él, que es muy distinto. Para tener esa postura de compadecer con una persona, es necesario el haber estado antes profundamente compenetrado con ella.


Imaginemos un matrimonio muy unido, muy bien preparado y llega el momento de la prueba, supongamos que el marido es llevado a la prisión, es procesado, atormentado, al final ajusticiado. Y ese hombre lleva esa persecución con un temple cristiano, de perdón a sus enemigos, de ofrecimiento de sus sacrificios, de espíritu de redención, y su mujer tan compenetrada con él, tan preparada como él, está cerca, presente a sus sufrimientos.

Tendríamos que decir que esta mujer, no es que simplemente tiene lástima de su marido en esas circunstancias, sino mucho más, tiene las mismas actitudes de sufrir que su marido, tiene su mismo amor, su misma generosidad, su mismo perdón para sus enemigos, su mismo espíritu de oblación, con-padece con él.


La Virgen al pie de la cruz no es que solamente tiene lástima de Jesús, lástima de su hijo, sino que con-padece con él.


Nosotros nos acercamos a la pasión de Cristo, a ese misterio, escuchando la palabra del Señor, que siente turbación en su Corazón, siente temor, tristeza, angustia. El preludio del misterio de la agonía en el huerto expresado, en el capítulo doce de san Juan: 

Padre líbrame de esta hora, Padre si es posible pase de mi este cáliz”. Al escuchar su palabra, “pero si he venido para esto”, ahí es donde tenemos que entrar en una actitud de sufrir con Cristo, esto es lo que para nosotros sería fundamental.

Tenemos que distinguir entre el sufrimiento y la actitud con que sufrimos.

Puede ser el sufrimiento de una enfermedad, de la rotura de un brazo, y otra cosa es la actitud con que se encaja ese sufrimiento, 

la postura interior, lo que uno hace como persona en ese momento.

ORACIÓN

Adorado y Amadísimo Cristo, 
ruego con humildad me mires benignamente.

Te amo y Reverencio en nombre 
de todas las criaturas humanas 
y reconociéndome pecador 
e inmerecedor de tanto Amor,
ruego vengas en auxilio de mi Alma,
a la que deseo librar de los momentos
en que la contrito y la llevo a padecer.



Coloco mi Alma frente a Ti, Señor mío
Ella añora Tu Amor, el que le niego
siendo tan humano, porque desprecio 
lo que me imanta hacia Ti.



Deseo salvar mi Alma liberándola 
de los momentos indebidos a los que 
mi voluntad humana tiende con mayor frecuencia.



Dadme la sabiduría y la humildad para que 
mi voluntad busque Tu presencia Señor
y así unida a Ti, sea fiel 
a Tu Santísima Voluntad.



Cristo, limpia mi corazón del desamor

Cristo, limpia mi voluntad y guíame hacia Ti


Cristo, limpia mi mente y así céntrame en Ti


Cristo, limpia mi pensamiento de lo indebido


Cristo, limpia mis ojos para no mirar lo que no debo


Cristo, limpia mis oídos para no escuchar lo que te ofende


Cristo, limpia mi lengua para que no enjuicie al prójimo


Cristo, limpia mi razón para que no sea soberbia


Cristo, limpia mis sentimientos para no despreciar al hermano


Cristo, limpia mis sensaciones para que no me lleven a actuar mal


Cristo, limpia mi conciencia para que no me turbe y me equivoque


Cristo, limpia mi historia de vida, para no juzgar por mi pasado


Cristo, limpia mi pasado para que sea criatura nueva en Ti


Cristo, limpia mis manos para que no se levanten contra el hermano


Cristo, limpia mis pasos para que se dirijan únicamente hacia Ti


Cristo, límpiame y renuévame


Cristo, por Tu Cruz enséñame a perdonar


Cristo, por Tu Cruz enséñame a no gustar de la soberbia


Cristo, por Tu Cruz enséñame a no murmurar


Cristo, por Tu Cruz enséñame a mirar el dolor


Cristo, por Tu Cruz enséñame a amar como Tú


Cristo, por Tu Cruz enséñame a ser humilde


Cristo, por Tu Cruz enséñame a ser bondadoso


Cristo, por Tu Cruz enséñame a ser siervo útil a Ti


Cristo, por Tu Cruz enséñame a vivir en fe, esperanza y caridad.



Levántame Cristo mío y enséñame 
que la perfección eres Tú 
y yo debo tender a la perfección, 
no exigir al prójimo lo que debo ser yo.
Heme aquí frente a Ti, dame de beber Tu Amor
y limpia Mi Voluntad.


Heme aquí, Cristo mío, pido Tu perdón.

 Amén.


miércoles, 28 de agosto de 2019

FOTOS DE UN DÍA MUY ESPECIAL


EN EL QUE SOR JUANA MARÍA DE JESÚS HIZO SUS VOTOS
El domingo día 25 de agosto, muy de mañana, ya se respiraba un ambiente de fiesta en la comunidad.


A la hora del desayuno, el refectorio estaba vestido de boda y el lugar de sor Juana María con un bonito cartel de felicitación y dedicatorias de las hermanas de comunidad y otras que llegaron por correo.


Hasta última hora con los preparativos, adornando el locutorio y preparando las mesas, pues queríamos invitar a los asistentes con los productos artesanos de nuestro obrador.


A las 6:30 comenzó la eucaristía, presidida por D. Juan-Julián Castillo y Zafra, capellán de la comunidad durante 18 años. Celebró una de sus últimas eucaristías en nuestra iglesia. Un bonito colofón de su pastoral en este pueblo de Villarrobledo y de asistencia espiritual a esta comunidad. Ahora ha sido nombrado canónigo penitenciario de la S. I. Catedral de Albacete y párroco de la Asunción.


Concelebraron los sacerdotes:

D. Manuel de Diego Martín, Delegado Episcopal de Vida Religiosa

D. José María Melero Martínez, hasta hace unos meses ha sido el director del Instituto Teológico de Albacete

D. Ramón Sánchez Calero, vino desde Almansa, destinado el próximo curso a Alcaraz.

D acólitos, los 2 Seminaristas de Villarrobledo:
D. Alejandro Marquina Espinosa y D. Erick López del Cid.

El coro de la Parroquia de Santa María y una soprano, amiga de la comunidad, armonizaron con sus voces esta bonita liturgia.

La iglesia estaba prácticamente llena de fieles, también nos acompañaron dos hermanas de la comunidad de El Toboso.

D. Juan Julián, en la homilía hizo un breve recorrido sobre el origen de la vida consagrada en la Iglesia. Después, tomando como base los documentos del Concilio Vaticano II, explicó de forma sencilla a los fieles el sentido teologal de los votos religiosos. Para concretar el modo de vivir los votos, dio unas pinceladas sobre el estilo de vida de la Madre Santa Clara, plantita del bienaventurado padre san Francisco.


Al final se dirigió a la neo profesa para invitarla a mantener encendida la llama de la fe, para poder salir como virgen prudente al encuentro de Cristo el Esposo: “Querida hermana ha de alimentar esa llama con el aceite de la oración y la plegaria; que las virtudes coronen toda su vida; que sea intachable ante nuestro Señor. Igual que santa Clara profesó un tierno y grande amor a Cristo Eucaristía, sea Él el centro de su existencia”.

Después dirigió unas palabras a la comunidad y al pueblo de Dios congregado en nuestra iglesia, exhortándonos a la fidelidad y a la contemplación de Cristo que siendo Rey de reyes se entregó a la cruz para salvarnos y devolvernos la filiación divina, enseñándonos a vivir la mansedumbre, la humildad, la fidelidad a los planes de Dios.



Después de la homilía, sor Juana María emitió su profesión de vivir en pobreza, castidad, obediencia y clausura por tres años, según la Regla de santa Clara y nuestras Constituciones Generales.


Después de hacer sus votos se le entregaron las insignias de la Profesión:


Se le impuso el velo negro, signo de su pertenencia a Dios, se le entregó la Regla, el Crucifijo, la medalla de la Inmaculada (patrona de la Orden) y una corona de flores.

En el momento del ofertorio, la neo profesa presenta el pan para la consagración.

Sor Juana dando gracias a Dios después de recibir a Jesús Eucaristía

Fue una celebración en la que hubo mucha participación de los fieles.


Exposición de tartas preparadas para invitar a los asistentes

Después en el locutorio pasamos una agradable velada.


DAMOS GRACIAS A DIOS POR ESTA NUEVA HERMANA

Este es el recordatorio de su Profesión


sábado, 24 de agosto de 2019

ENTREVISTA A SOR JUANA MARÍA EN EL DÍA DE SU PROFESIÓN RELIGIOSA

Realizada por el delegado de Medios de Comunicación Social de nuestra diócesis y publicada en La Tribuna de Albacete hoy domingo 25 de agosto

¿CÓMO NACE TU VOCACIÓN A LA VIDA CONTEMPLATIVA?

Hay una larga historia que contar. Pero hay cosas que no se pueden expresar con palabras.

En sentido profundo, mi vocación nace del Costado de Cristo y de una familia muy cristiana. Es el amor misericordioso de Dios el que me ha llamado para estar con Él.

En el silencio del sagrario sentía un profundo deseo de amarle y ser amada por Él, de contemplarle en su pobreza y humildad que le llevó a morir en una cruz por mí.

Nuestra madre santa Clara dice a sus hijas que “somos peregrinas y forasteras” en este mundo, que siguiendo al Señor en pobreza y humildad, Él nos conduce a “la tierra de los vivientes”. Me identifico con estas palabras.  El amor de Cristo me sacó de las vanidades del mundo, para conducirme a la verdadera Vida. Solo a Él pertenezco.

Sor Juana María el día de su toma de hábito

¿POR QUÉ CLARISA EN VILLARROBLEDO?

La vocación es un misterio, una llamada que Dios hace. En las Sagradas Escrituras vemos cómo Dios elije y llama a Abrahám y a los profetas para una misión. Hoy Dios sigue llamando. Elige a personas de diferentes lugares y culturas para seguir más de cerca a Cristo; y es el Espíritu Santo el que les va guiando.

Después de varios años de preparación y maduración personal, orando y meditando en la soledad del sagrario, descubro mi vocación de ser clarisa en Villarrobledo, siguiendo los pasos de nuestra madre santa Clara, mujer de oración y contemplación.

Dios me llamó aquí y aquí me tiene, porque Él me quiere aquí, para acompañarle en la soledad de su sagrario y ser “sostenedora” (con palabras de santa Clara) de la Iglesia que peregrina en Albacete.

He encontrado verdaderamente el amor de Dios manifestado en Cristo, y lo he descubierto por medio de mis hermanas.

Cuando atravesé por primera vez la puerta del monasterio descubrí en cada una de ellas una alegría, una paz, una felicidad que reflejaban sus rostros, que sentí una certeza interior: “Aquí habita Dios”.

Mi único deseo es entregarme a esta comunidad por amor de Cristo y para el servicio de la Iglesia que es mi Madre. “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE HA COSTADO DEJAR?

Cuando uno tiene vocación no cuesta dejar la tierra, la familia, los amigos, … Bueno, la verdad es que cuesta un poco, pero en realidad lo más costoso es la renuncia a la propia voluntad, el propio criterio o planes personales para acoger los de la obediencia que es en realidad lo que Dios quiere de cada uno. 


Morir al hombre viejo y dejarse hacer por Dios, como arcilla en sus manos, es lo que más cuesta.

¿QUÉ ES LO MÁS BONITO DE TU VOCACIÓN?

Puedo decir y exclamar que lo más bello y hermoso de mi vocación es que he encontrado el amor y la felicidad de mi vida que es CRISTO JESÚS. 

Y también he encontrado una familia religiosa, que es mi comunidad, a la que debo tanto. Pues cada día hacemos vida el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo a ejemplo de nuestra madre santa Clara. Compartimos en fraternidad el mismo deseo y anhelo de encontrarnos cada día con Cristo.

¿QUÉ SIGNIFICA HACER LA PROFESIÓN TEMPORAL?

Para mí es un don, un regalo de Dios, el poder hacer voto de pobreza, castidad, obediencia y clausura, ahora por tres años, pero con el deseo de hacerlos para toda la vida.

Por medio de los votos me comprometo a vivir más radicalmente mi consagración bautismal, viviendo el mismo estilo de vida del Hijo de Dios en su paso por este mundo.

Me consagro a Dios por medio de los votos para seguir a Cristo, uniéndome a Él y tomándolo como único Esposo.

Sor Juana María el día de su toma de hábito

¿CUÁLES SON LOS SIGUIENTES PASOS QUE IRÁS DANDO EN TU VOCACIÓN?

La Profesión Temporal es un paso que te lleva hacia la Solemne, que es para toda la vida.

El protagonista de este camino vocacional es el Espíritu Santo que actúa en la persona guiándola y transformándola desde dentro, para que se parezca cada vez más a Cristo. Que el Señor me conceda seguir sus pasos hasta el final.

¿ESTAMOS TODOS INVITADOS A ACOMPAÑARTE ESTA TARDE?

Claro que sí. A las 18:30 en nuestra iglesia. Y después un aperitivo en el locutorio con los productos artesanos de nuestro obrador.  

Es un día de fiesta, un día grande, no solo para mí, sino para la comunidad, para la diócesis y para toda la Iglesia.

¿QUÉ DIRÍAS A LOS JÓVENES DE HOY?

Que merece la pena entregar la vida a Cristo. 

La juventud pasa, pero el amor de Cristo permanece para siempre. 

No hay felicidad comparable a la de conocer a Cristo y seguirlo. 


Por favor, no tengáis miedo de dar la vida por Cristo. Si no es en un monasterio, donde Él llame, pero siempre siendo testigos de su amor, porque antes lo habéis experimentado.


Sor Juana María de Jesús
Hermanas Clarisas de Villarrobledo


Recorte del periódico de "La Tribuna de Albacete" del día de hoy

sábado, 10 de agosto de 2019

SANTA CLARA DE ASÍS


Mañana domingo, la misa en nuestra iglesia conventual será de la solemnidad de nuestra santa Madre, como es habitual a las 10 de la mañana.

Sus hijas de Villarrobledo llevamos nueve días preparándonos para celebrar su fiesta, empapándonos de su espíritu, bebiendo de las fuentes, que son sus escritos y lo que contaron las hermanas que convivieron con ella en el Monasterio de San Damián en Asís.

Una novena, nueve días de gracia junto a Santa Clara de Asís.

Desde las páginas del blog invitamos a todos los seguidores del mismo a dirigir la mirada al Señor, que suscitó en su Iglesia esta gran santa y le den gracias también por todas sus hijas clarisas.


ANTIFONAS DE SANTA CLARA.
Para la Liturgia de las Horas en el día de la solemnidad que empieza esta tarde.

I VÍSPERAS
1ª. Venid hijas mías contemplad al Señor y quedaréis radiantes.

. La puso el Señor aguardar sus viñas, las viñas en cierne, difundieron su fragancia.

3ª. La eligió el Señor para ser santa e irreprochable anta Él por el amor.

Magníficat: Desbordo de gozo con el Señor, porque me ha vestido un traje de gala y como a novia me ha adornado con la corona.


LAUDES
Invitatorio. Venid adoremos a Cristo Rey, a quien Clara amó de todo corazón.

1ª. El poder de Dios la sostuvo por eso será bendita por siempre.

. La bendijo el Señor y por medio de ella aniquiló a los enemigos.

3ª. Encomendó a Dios todos sus afanes, esperó en Él y quedó socorrida.

Benedictus. Dichosa la virgen Clara, negándose a sí misma y cargando con su cruz, siguió al Señor, esposo de las vírgenes.


II VISPERAS
1ª. El mundo se llenó del resplandor de Clara, de su santidad brotaron vigorosos retoños.

. Para ganar a Cristo desdeñó la efímera gloria mundana, poniendo su confianza en el Señor su Dios.

3ª. Transportada de gozo, la virgen Clara conoció maravillosamente las múltiples formas de la sabiduría de Cristo.

Magníficat. Dios te salve, esposa de Cristo, virgen consagrada, dechado de religiosas, Clara, guíanos al reino de los cielos.







jueves, 1 de agosto de 2019

PRIMEROS VIERNES DE MES

2 de AGOSTO

REPARACIÓN AFECTIVA
(Meditación del padre Mendizábal, S. J)

Volviendo la mirada al Señor vemos que da un paso más “el celo de su casa le devora”, ese celo le lleva a un amor más intenso es una reacción que brota del mismo amor. Es una reparación afectiva que no puede identificarse con un consolar a Cristo, hay que verla como una exigencia del corazón que ama.




Todo corazón que ama, al ver a la persona amada ofendida, descuidada, abandonada, marginada siente un impulso nuevo de un mayor amor.

El amor que repara es el deseo de identificarse cada vez más con la persona amada no correspondida, eso es  lo que hace Cristo con el Padre, debe repercutir también en nosotros y  debe realizarse también en nosotros. 

Cuando vemos al Padre y Cristo ofendidos esto debe impulsarnos a amarlos más.


En adoración ante el Santísimo Sacramento en el oratorio del convento

La reparación tiene diferentes matices, según sea la acción del Espíritu Santo sobre nosotros. Iluminados por esta luz tenemos una penetración para captar ciertos matices del amor de Cristo, del amor del Padre. Tenemos una sensibilidad especial hacia unos aspectos que llevan a una reparación afectiva de ese matiz concreto que, con la luz y la gracia del Espíritu Santo, han llegado hasta el fondo de nuestro corazón.

Algunas personas tienen tal luz para penetrar en el Misterio Eucarístico  que son particularmente sensibles a las ofensas que se comenten contra la Eucaristía y sienten un impulso compensativo de amor que expresan en la adoración eucarística.


Sagrarios profanados

Mediante la adoración eucarística reparamos el descuido del Misterio Eucarístico en nuestra vida cristiana.

En el mundo de hoy llegamos a la aberración dolorosa de pensar que hay peligro de amar menos a los hombres si amamos más a Cristo Eucaristía.


Pensamos que nos desentendemos del mundo cuando adoramos el Misterio del Amor.

La Eucaristía es el  misterio del amor más grande, es la entrega sacrificial de Cristo al Padre por la salvación de los hombres. 


No podemos amar verdaderamente si no bebemos del misterio de este Amor. 


Debemos amar más a quien merece nuestro amor todo entero.

Compensación de la frialdad, del egoísmo, del interés egocéntrico en todas las cosas; la visión de un mundo materializado en medio del cual debemos vivir, sintiéndonos solidarios con el pecado de la humanidad.

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

que la Santísima Virgen dio en Akita:

Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, verdaderamente presente en la santa Eucaristía, te consagro mi cuerpo y mi alma, para ser enteramente uno con tu Corazón, sacrificado cada instante en todos los altares del mundo, dando alabanza e implorando al Padre por la venida de su Reino. 

Ruego que recibas esta humilde ofrenda de mi ser.

Utilízame como quieras para la gloria del Padre y salvación de las almas.

Santísima Madre de Dios no permitas que jamás me separe de tu Divino Hijo, te ruego me defiendas y protejas como tu hijo especial. Amén.




ORACIÓN

OFRECIMIENTO DE LA DEVOCIÓN REPARADORA
Mi dulce Jesús, mi Amor Eucarístico, deseo pasar estos momentos de reparación contigo, para darte toda la adoración de mi corazón; para consolarte y para reparar por medio del amor de mi pobre corazón, en unión al Espíritu Santo y al Corazón Doloroso e Inmaculado de María, por la agonía que sufriste en Getsemaní.

En aquella hora solitaria fuiste abandonado y las criaturas que tú creaste para amarte, no te amaron. El peso de todos los pecados cayó sobre Ti y el de los míos también. 

Por el dolor que yo te causé entonces con mis pecados, quiero adorarte en el Santísimo Sacramento del Altar, como una pequeña muestra de mi amor, por medio de las manos de mi amada Madre María y unido a su Doloroso e Inmaculado Corazón, Amén.


¡Oh Santísimo Sacramento, Oh Sacramento Divino! Toda alabanza y acción de gracias te sean dadas, por medio del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, en todo momento.


Viviendo en un mundo de visión y de sonido, de ver para creer, no debemos tornarnos en esclavos de esos estímulos, más bien debemos responder al llamado de amor de los Corazones Unidos.

La Adoración Eucarística constituye el acercamiento más intenso a la Presencia de Jesús Eucaristía.

En ese silencio sanador, nuestro amoroso Redentor nos pide desde Su Getsemaní, aún presente hoy, que velemos junto a Él: amando, reparando y acompañándolo en su dolor. Dolor invisible pero palpable para el corazón que, tocado por su llamado, sabe y conoce de su Presencia.

Almas, respondamos entregándonos a esta Hora Santa con premura, que nuestro Señor no tenga que retornar repetidamente a despertarnos y a repetirnos que lo acompañemos.

¡Vengan almas! prestas... juntos reparemos y amemos al AMOR.


ACTO DE AGRADECIMIENTO

Después de haberme postrado para adorarte en el Corazón Eucarístico de Jesús, quiero agradecerte.


Te agradezco, mi Dios, porque tú eres el Amor y te agradezco por los dones de tu amor. Y ya que los dones más preciados, los de la vida sobrenatural, nos los diste por Jesús, es también por Él, con Él y en Él que quiero elevar hasta ti el himno de reconocimiento. En unión con Jesús y en su Divino querer te agradezco, Dios Padre, por todas las gracias personales que me has concedido. 

Tú me diste la vida, sacándome de la nada y me la conservaste día a día hasta este momento. Pero tú me has dado otra vida más valiosa, la de la gracia, que me hace partícipe de tu misma Vida Divina y, después de la primera gracia con la que me santificaste en el día del Bautismo, ¡cuántas gracias me han sido concedidas! Pienso en los dones de tu Amor de los que tanto he gozado:



•En la Iglesia, que me has dado para que sea mi maestra y guía.

•En los sacerdotes, que me han otorgado los dones de tu amor.

•En la Eucaristía, que ha sido para mí, alimento, sostén.

•En la Virgen, que es mi buena Madre, mi consoladora, mi ayuda.

•En el Paraíso, que me has preparado y que con tu gracia espero alcanzar.

Contemplo mi vida sembrada de alegrías y dolores y comprendo que todo en ella ha sido amor. Todo ¡Oh mi Dios! porque de tu Corazón amante no puede salir nada que no sea gracia y amor.

Por todo esto, R/. Te doy gracias Dios mío

•Por las alegrías que me has permitido gozar. R/.

•Por las gracias conocidas y por las desconocidas, R/.

•Por los favores del pasado y los del futuro, R/.

•Por todo lo que has hecho en mí y por mí. R/.

•Sobre todo, por haberme llamado al conocimiento de tu Amor.

•Por la Luz y la Alegría Tuyas, que estoy tan lejos de merecer, R/.

•Por la posesión de tu amor que te hace mío y a mí me hace tuyo, R/.


Pero no quiero y no puedo darte gracias sólo por mí. Te doy gracias también por todos los dones que tu amor ha derramado en la Iglesia. 

Por los beneficios otorgados a los ángeles y a los santos, alabanzas perennes de tu amor. Sobre todo, por los beneficios innumerables que has hecho a María Santísima, nuestra dulce Madre Corredentora y Medianera de todas las gracias.