HOY CELEBRAMOS LA JORNADA PRO ORANTIBUS
CON EL LEMA: VIDA CONTEMPLATIVA, ¿POR
QUIÉN ERES?
En su mensaje los obispos recuerdan que en un tiempo y
contexto cultural marcados por la prisa, la dispersión interior y la tentación
de medir la vida desde la eficacia inmediata, junto con una sed de
espiritualidad a muchos niveles, «la vida contemplativa recuerda a toda la
Iglesia que la pregunta decisiva no es solo qué podemos hacer y esperar, sino
también, y sobre todo, por quién somos, vivimos y actuamos, por quién alzamos
la mirada».
Esta mañana hemos celebrado una solemne Eucaristía, celebrada
por el padre Antonio José Espinosa Martínez, siguiendo el esquema que para este
día nos ha propuesto la Conferencia Episcopal Española y que compartimos con
los seguidores de nuestro blog.
MONICIÓN DE ENTRADA
Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, que nos
invita a ponernos en camino una vez más y contemplar al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo como fuente del camino de la vida y el peregrinaje eterno, al
que somos llamados, en la esperanza que nos ancla, en la verdadera felicidad,
que nos transforma en hijos y hermanos, empeñados en anunciar con gozo nuestra
fe en la Trinidad santa, que conoce el clamor de su pueblo y nos envía como
instrumentos del bien y la paz. Adoramos su unidad todopoderosa y damos gloria
a Dios, uno y trino, porque nos permite entrar en la intimidad y riqueza de la
vida trinitaria.
Y en esta celebración enmarcamos la Jornada Pro Orantibus,
jornada en la que recordamos de manera especial a nuestros hermanos y hermanas
monjes y monjas, de los monasterios de clausura, repartidos por tantos rincones
de nuestra tierra; pedimos y damos gracias por ellos, para que nos ayuden a
contemplar el rostro de nuestro Dios, uno y trino, y aprendamos a decir,
«¡Hágase su voluntad!», y preguntarnos y agradecer.
Vida contemplativa, ¿por quién eres? Tu vocación orante es
faro de luz para nuestro mundo, herido por tantas injusticias y que necesita de
tu rostro, siempre centinela, y pronto a rogar e interceder al Dios
misericordioso, uno y trino, que nos regala su amor hasta el extremo, como
pueblo de Dios. Es importante recordaros y h haceros presentes en este día con
cariño y agradecimiento.
Todos estamos llamados a anunciar, como testigos humildes, al
Dios, uno y trino, que nos invita a contemplar el resplandor de su rostro y
comprometernos en la construcción de la civilización del amor y de la paz en
estos momentos de nuestra historia, tan convulsos y complejos.
Que los monjes y monjas, a los que tenemos muy presentes en
esta jornada, en la que la Iglesia que peregrina en España quiere hacer
presentes de manera especial, nos ayuden a través de su oración confiada, sus
vidas entregadas, signos de esperanza, en el silencio habitado de cada
monasterio, a contemplar al Dios de la Vida, uno y trino, que nos envía como al
Hijo, con él, a colaborar en la tarea de la salvación del mundo.
Dispongamos el corazón a la celebración de este domingo de la
Santa Trinidad dando gracias al Señor por la vocación consagrada contemplativa,
y pidiendo hoy por tantos hermanos y hermanas nuestros que viven, oran y
misionan en cientos de monasterios esparcidos por la geografía española.
ACTO PENITENCIAL
Con bendición y aspersión del agua bendita sobre los fieles
PRIMERA LECTURA
Éxodo 34, 4-9
SEGUNDA LECTURA
2ª Corintios 13, 11-13
EVANGELIO
HOMILÍA
La vocación a la vida contemplativa es de pocos y son
personas muy privilegiadas que experimentan el gozo de pertenecer solamente a
Dios. Buscando el Rostro del Señor en la soledad y el silencio del claustro.
Hoy es la solemnidad de la Santísima Trinidad, que es un
dogma de la Iglesia. Para que sea declarado un dogma tiene que pasar por varios
filtros.
En la Sagrada Escritura Dios se manifiesta como un solo Dios
en tres personas distintas en comunión de amor.
El enemigo del Dios intenta con su astucia apartar al hombre
de la verdadera fe. Ya no queda tiempo para la interioridad, de silencio
interior para el encuentro con Dios en la oración.
Las filosofías del modernismo han sacado a Dios de la vida
familiar, de la escuela y de la sociedad, pretendiendo que el hombre alcance su
libertad al margen de Dios. Esto es imposible. El hombre solo alcanza la
verdadera libertad viviendo los mandamientos de la Ley de Dios, de lo contrario,
se convierte en esclavo de sus vicios.
Los contemplativos, en la soledad del claustro, son las
personas más libres.
PRECES
1. Por la unión de las Iglesias, para que los cristianos
dispersos seamos reunidos en la unidad de la Iglesia de Cristo. Roguemos al Señor.
2. Por los gobernantes de todas las naciones, para que
promuevan la honradez y la justicia. Roguemos al
Señor.
3. Por los no cristianos, para que reconozcan en el Hombre
Jesús al Dios vivo y verdadero. Roguemos al
Señor.
4. Por los hermanos y hermanas que han recibido en la Iglesia
la vocación contemplativa: para que, en la oración, el silencio y la entrega
intercesora ante Dios, busquen en todo momento el rostro de Cristo para el bien
de toda la Iglesia y la humanidad. Roguemos al
Señor.
5. Por los hermanos y hermanas que han recibido en la Iglesia
la vocación contemplativa: para que, con su oración y la ofrenda de su vida,
sean fuente de esperanza, y desde su fe orante, nos sostengan y nos ayuden a
contemplar el rostro de Jesús. Roguemos al
Señor.
6. Por todos nosotros, fieles y pastores, para que
descubramos el lugar insustituible que ocupa la vida contemplativa en la
Iglesia, y que su oración, alabanza y sacrificio fructifiquen en el corazón de
aquellos que el Dueño de la mies sigue llamando a cooperar con el universal
proyecto de la redención. Roguemos al Señor.
7. Señor Jesús, tú que has suscitado al Papa León para que
regir a tu Iglesia en este momento de la historia, haz que su presencia en
España nos ayude a encendernos en aquel fuego de tu Amor en el que ardieron
tantos santos que esta tierra ha dado a la Iglesia. Roguemos
al Señor.
8. Por nosotros, aquí reunidos, para que seamos uno y así el mundo crea. Roguemos al Señor.
PREFACIO
Que con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo eres un solo
Dios, un solo Señor; no en la singularidad de una sola persona, sino en la
Trinidad de una sola naturaleza.
Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, lo
afirmamos sin diferencia de tu Hijo y del Espíritu Santo. De modo que, al
proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres personas
distintas, de única naturaleza e iguales en dignidad.
Al final toda la asamblea hizo una oración delante del Santísimo.
Todo en alabanza de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.





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