DE SOR JOSEFINA MARÍNEZ TÉBAR
La tarde del día 10 de
junio de 2026 nuestra hermana sor Josefina Martínez Tébar pasó a la casa del
Padre a los 89 años de edad y 69 de vida consagrada.
Sor Josefina nació una
noche del día 19 de febrero en un sótano de la ciudad de Albacete, durante los
bombardeos que sufría la ciudad en el año 1937.
Fue bautizada con el
nombre de Isabel.
Era hija de Ignacio
Martínez y Rafaela Tébar
Su padre era encargado de
Electra Albacetense, hoy en día Hidro eléctrica.
Rafaela era una modista
prestigiosa de Albacete y tenía un taller para enseñar corte y confección.
Su madre le decía que
aprendiera a coser, pero ella no quería porque se pensaba que le estaba
pidiendo que aprendiera a ser modista como ella y como su deseo era ser monja no
prestaba mucho interés por aprender. Cuando ingresó sí que le dio por la
costura. Aprovechaba la ropa que traían de la calle y hacía faldas para todas
las monjas.
Era la segunda de seis
hermanos:
Antonio, Isabel, Pepe,
Vicenta, Reme y Emilio
Cuando tenía ocho años,
la familia se trasladó a la Roda a vivir porque su padre fue destinado allí.
Durante 10 años estudió
con las hermanas salesianas de La Roda. Allí aprendió a bordar. La familia
todavía conserva un velo de tul bordado por ella.
Cuando cumplió los 18
años dijo que se iba al convento de Villarrobledo, donde había ya una
religiosa, sor Trinidad, conocida de la familia. Pero sus padres le pidieron
que se esperara y les ayudase a hacer el traslado a Albacete, el nuevo destino
de su padre.
Isabel le decía a su
hermana Vicenta que no dejara nunca de rezar y le regaló un libro de oraciones
que ella conserva todavía.
En la familia se respiraba
un ambiente de piedad y religiosidad. Su hermano mayor se fue también de
Carmelita Descalzo y fue ordenado sacerdote en Washington.
El 15 de agosto de 1955,
con 18 años ingresó en el monasterio, cuando todavía no había alcanzado la
mayoría de edad que por aquellos años era a los 21 años.
El 1 de mayo de 1957 hizo
sus votos temporales.
En el monasterio se
dedicaba a bordar, pues era el trabajo de comunidad. Ocupó los cargos de
abadesa, de maestra de novicias, enfermera, tornera y hospedera.
Era una persona muy valiente, trabajadora, ordenada y limpia. Vivía la pobreza y la austeridad.
Su vena artística la dejó
plasmada en numerosos óleos y manteles de altar. Era autodidacta, pues nunca
recibió clases de pintura.
ALGUNOS CUADROS PINTADOS POR SOR JOSEFINA MARTÍNEZ TÉBAR
Mantel que había el día de su entierro, pintado por ella:
Tenía don de gentes. Antes de que hubiera Seguridad Social, los médicos eran de pago. Pero cuando ella iba al médico nunca le cobraban. Dejamos constancia de los médicos de Albacete que la trataron a ella y a otras hermanas, sin coste de consulta:
D. José Moratalla, D. Manuel
Acebal, D. Manuel Belmonte, D. Eloy Camino, Mansilla, D. Rafael Pla.
Solía ganarse a las
personas con su cercanía y simpatía.
La casa de sus padres era
la casa del convento. Todas las monjas, cuando iban de médicos a Albacete se
quedaban hospedadas allí.
Cuando salió elegida de
abadesa emprendió una obra faraónica dentro del monasterio. Los seis años y medio que
estuvo en el cargo, desde 1998 hasta 2004, rehabilitó toda la techumbre derruida del monasterio y de la
iglesia.
Además, arregló y
embelleció el interior de la iglesia, el patio. Arregló la hospedería, hizo un noviciado
y la biblioteca.
No le daba apuro pedir ayuda para su convento y con la ayuda de Dios y su audacia todo salió adelante.
Su frase preferida era: “Señor,
tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos” (Salmo 138, 8)
Unos años antes de caer
enferma iba al oratorio todas las noches a tocar el sagrario para pedir a Dios
cuatro o cinco vocaciones. También le pedía a la Virgen de la Teja. Y su
petición fue escuchada.
Todavía pudo trabajar
ayudando en los inicios de nuestro obrador.
Los últimos diez años de
enfermedad los vivió con mucha paciencia, sin quejas. Solo sufría y ofrecía a
Dios.
El miércoles 10 de junio
de 2026 se apagó como una velita, sin agonía, sin ruido, rodeada de toda su
comunidad que le hacía la recomendación del alma.
Su entierro fue ayer,
solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús a las 11 de la mañana.
Presidió el entierro el
delegado de la Vida Consagrada para la diócesis de Albacete: D. Pedro Ortuño.
Compartimos con los
lectores de nuestro blog algunos elementos de la liturgia de ayer.
MONICIÓN DE ENTRADA
Celebramos hoy la
solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Celebramos el amor misericordioso de
Dios manifestado en Cristo y simbolizado en su Corazón.
Hoy los ornamentos
litúrgicos no son morados como corresponde a la misa propia de exequias, sino
blancos.
Los textos de la liturgia
no son los propios de las exequias, sino de la solemnidad.
Hoy daremos sepultura al
cuerpo de nuestra querida hermana sor Josefina, esposa se Jesucristo. Ingresó a
los 18 años de edad el 15 de agosto de 1955, por lo que lleva 71 años viviendo
en la clausura de este monasterio de Hermanas Pobres de Santa Clara que tiene
el privilegio de custodiar el prodigio mariano de la Virgen de la Teja.
HOMILÍA
Hoy es la solemnidad del
Sagrado Corazón de Jesús.
En el corazón están
expresados todos los sentimientos buenos o malos de las personas.
Cuando una persona es
buena, solemos decir que tiene un gran corazón.
En el Sagrado Corazón de
Jesús está representado todo el amor que Dios nos tiene. Toda su vida fue
entrega para nuestra salvación.
Es una devoción muy
arraigada en el pueblo cristiano.
Recuerdo cómo cuando yo
era niño, allá por el año 1951 todos los niños íbamos en esta fiesta con
banderines de papel y un Corazón en el centro.
Nuestro Señor Jesucristo pasó por el mundo haciendo el bien y curando a todos los afligidos.
Sor Josefina se sintió
atraída por este amor infinito de Dios manifestado en Cristo y por eso le
siguió en esta vocación específica de clarisa, hija de santa Clara de Asís.
La clausura es como un
imán sensible que recoge todo el sufrimiento del mundo para presentarlo a Dios
en oración.
Hoy, día de su sepultura, el Señor ha cumplido en ella lo que ella le prometió: “Seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es”. “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”
Allí hay lugar para
todos, seremos partícipes de su gloria.
La muerte es el
acontecimiento definitivo de nuestra vida. En sor Josefina ha tenido
cumplimiento lo que ella creyó y esperó durante toda su vida.
Que su vida sea como el
grano de trigo que cae en tierra y da mucho fruto.
Que ahora estos huecos
que han dejado las últimas tres hermanas mayores, sean cubiertos por nuevas
vocaciones. Así se lo pedimos a Dios.
PRECES EN EL DÍA DEL
ENTIERRO DE SOR JOSEFINA
- Por la santa Iglesia de Dios, nacida del Costado de Cristo, para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los necesitados, los enfermos y los pecadores, para que el Señor se compadezca de ellos, los cure y los ilumine. Roguemos al Señor.
- Por nuestra hermana sor Josefina, que quiso ser signo y testimonio del Reino con su vida contemplativa, para que haya alcanzado la plena posesión de lo que anunció con su vida. Roguemos al Señor.
- Por su comunidad de Hermanas Clarisas de Villarrobledo, para que se consuelen con la fe y la esperanza que comparten como hijas de Dios y sean bendecidas con nuevas vocaciones. Roguemos al Señor.
- Por los familiares, amigos y conocidos que apreciaban la dedicación de sor Josefina a la vida contemplativa, para que guarden su memoria con afecto y perseveren en su propia misión dentro de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por
todos los aquí reunidos, para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre
nosotros la humildad y la comprensión. Roguemos al
Señor.
AL FINAL DE LA MISA
PALABRAS DE
LA FAMILIA
PAZ Y BIEN
Esta mañana estamos
despidiendo a Sor Josefina, monja Clarisa de esta comunidad durante 71
años.
Pero también estamos
despidiendo a Isabel (hija, hermana, prima y tía)
La tarde de su
fallecimiento, mi familia y yo estábamos rodeando al féretro junto con las
hermanas Clarisas, ellas nos relataban momentos compartidos con mi tía,
destacando su profunda entrega religiosa, su vocación, su austeridad
en la forma de vivir la clausura, su dedicación a la mejora del convento, su
carácter alegre e hiperactivo, su afán por la limpieza, y su don para la
pintura, dejando muchos cuadros y manteles hechos por ella tanto para el
convento como para la familia
Como sobrina y en nombre
de mi familia, también la recordaremos como una mujer alegre que
cuando venía a Albacete (normalmente para ir a alguna
consulta médica propia o de otra hermana) intentaba vernos a todos,
pasando con nosotros el tiempo que pudiera, interesándose por cómo estábamos en
nuestro día a día y rezando ante cualquier dificultad que tuviéramos. De esta
manera, mantenía el vínculo familiar del que tan orgullosa
se sentía.
Mantenemos en nuestra
memoria muchísimas anécdotas vividas con ella, risas, y en mi caso, la
satisfacción de haber tomado mi Primera Comunión en esta iglesia
coincidiendo con sus bodas de plata como religiosa el 6 de junio de
1982.
Queremos agradecer a las
Hermanas Clarisas por estos 9 años de dedicación diaria a mi tía durante su
larga enfermedad.
Gracias por los cuidados
tanto físicos como espirituales. No ha podido estar mejor cuidada que aquí, en
su casa, rodeada de sus hermanas, compartiendo la fe que las une y ese amor por
Jesucristo y el prójimo.
También queremos
agradecer a los médicos que han venido a visitarla (en las últimas
semanas diariamente) por su labor desinteresada y altruista.
A su medica de cabecera,
que ha estado presente en todo momento que ha sido requerida.
Gracias a todos por
vuestra vocación sanitaria y por ayudar a las personas a mantener su dignidad
hasta el momento de la muerte con medidas de confort y palabras de afecto.
Gracias también a los
sacerdotes que han reconfortado a mi tía de manera espiritual con el sacramento
de la extremaunción, oraciones misas y eucaristías.
No hay palabras para
expresar el ambiente de paz, serenidad, amor y gozo que hemos
experimentado en cada una de nuestras visitas al convento hasta el mismo día de
ayer.
Ver que un familiar está
tan bien atendido en todos los niveles y con todas sus necesidades
cubiertas da mucha tranquilidad y paz interior.
Sor Josefina (tía Isabel)
ya estarás mirando al Señor de cara. Disfruta tu estancia eterna con él. Te
queremos
PALABRAS DE LAS MONJAS, SUS HERMANAS DE COMUNIDAD
Muy querida hermana sor
Josefina:
Nos dirigimos a ti con la
certeza de que nos estás escuchando y muy pronto estarás en la presencia de tu
Divino Esposo, al que tanto has amado.
La Providencia de Dios ha dispuesto un entierro con fiesta solemne. La fiesta del amor más grande que está representada en el Sagrado Corazón de Jesús. ¡ENHORABUENA! Hoy la tierra y el cielo se unen en esta celebración.
Hoy entrarás ataviada de
novia, revestida con el traje de las virtudes que has practicado a lo largo de
tus 69 años de vida religiosa en esta comunidad.
Esta comunidad de
Hermanas Pobres de santa Clara, a la que tanto has querido, agradece tu trabajo
y tu entrega, sobre todo durante los seis años que estuviste en el cargo de
abadesa.
¡Cuántas gestiones
tuviste que hacer para poder acometer las obras de restauración de esta iglesia
y del convento!
Si hoy disfrutamos de un
hermoso templo arreglado y embellecido es gracias a ti.
Agradecemos tus dotes
artísticas puestas al servicio de la liturgia. El mantel que hay puesto en el
altar en el día de tu entierro ha sido pintado por ti, aunque no es el único.
Te gustaba tener siempre
el monasterio muy limpio y ordenado. Has sido una trabajadora nata.
Incluso cuando empezamos con el trabajo del obrador hace diez años, tú te encargabas de picar y pelar las almendras.
Las cinco jóvenes que tenemos también agradecen tus oraciones por ellas, incluso antes de que ingresaran al monasterio. Estuviste durante años pidiendo todas las noches a Jesús sacramentado que enviara cuatro o cinco jóvenes y tu oración fue escuchada.
Ahora desde el cielo, te
pedimos que sigas enviando nuevas hermanas que vivan el carisma de santa Clara
en este monasterio como guardianas del prodigio mariano de la Virgen de la
Teja.
La madre Marta Lidia y yo
también te damos las gracias por tus desvelos en nuestra formación como maestra
de novicias, siendo fiel a las horas de estudio con nosotras, tenías mucho
interés de que aprendiéramos. Todos los días, rezábamos el Vía Crucis de rodillas
antes de la clase. De esto hace ya 38 y 36 años.
Puedes irte feliz al
cielo, pues la comunidad sigue adelante y tiene futuro. Ahora este ramillete de
jóvenes coje el relevo de las últimas tres hermanas mayores que han conocido.
Sigue rezando por
nosotras desde el cielo, que nosotras rezamos por ti.
TODO EN ALABANZA DE CRISTO




































