sábado, 13 de junio de 2026

SEMBLANZA

 DE SOR JOSEFINA MARÍNEZ TÉBAR

La tarde del día 10 de junio de 2026 nuestra hermana sor Josefina Martínez Tébar pasó a la casa del Padre a los 89 años de edad y 69 de vida consagrada.

Sor Josefina nació una noche del día 19 de febrero en un sótano de la ciudad de Albacete, durante los bombardeos que sufría la ciudad en el año 1937.

Fue bautizada con el nombre de Isabel.

Era hija de Ignacio Martínez y Rafaela Tébar

Su padre era encargado de Electra Albacetense, hoy en día Hidro eléctrica.

Rafaela era una modista prestigiosa de Albacete y tenía un taller para enseñar corte y confección.

Su madre le decía que aprendiera a coser, pero ella no quería porque se pensaba que le estaba pidiendo que aprendiera a ser modista como ella y como su deseo era ser monja no prestaba mucho interés por aprender. Cuando ingresó sí que le dio por la costura. Aprovechaba la ropa que traían de la calle y hacía faldas para todas las monjas.

Era la segunda de seis hermanos:

Antonio, Isabel, Pepe, Vicenta, Reme y Emilio

Cuando tenía ocho años, la familia se trasladó a la Roda a vivir porque su padre fue destinado allí.

Durante 10 años estudió con las hermanas salesianas de La Roda. Allí aprendió a bordar. La familia todavía conserva un velo de tul bordado por ella.

Cuando cumplió los 18 años dijo que se iba al convento de Villarrobledo, donde había ya una religiosa, sor Trinidad, conocida de la familia. Pero sus padres le pidieron que se esperara y les ayudase a hacer el traslado a Albacete, el nuevo destino de su padre.

Isabel le decía a su hermana Vicenta que no dejara nunca de rezar y le regaló un libro de oraciones que ella conserva todavía.

En la familia se respiraba un ambiente de piedad y religiosidad. Su hermano mayor se fue también de Carmelita Descalzo y fue ordenado sacerdote en Washington.

El 15 de agosto de 1955, con 18 años ingresó en el monasterio, cuando todavía no había alcanzado la mayoría de edad que por aquellos años era a los 21 años.

El 1 de mayo de 1957 hizo sus votos temporales.

En el monasterio se dedicaba a bordar, pues era el trabajo de comunidad. Ocupó los cargos de abadesa, de maestra de novicias, enfermera, tornera y hospedera.

Era una persona muy valiente, trabajadora, ordenada y limpia. Vivía la pobreza y la austeridad.

Su vena artística la dejó plasmada en numerosos óleos y manteles de altar. Era autodidacta, pues nunca recibió clases de pintura.

ALGUNOS CUADROS PINTADOS POR SOR JOSEFINA MARTÍNEZ TÉBAR









Mantel que había el día de su entierro, pintado por ella:




Tenía don de gentes. Antes de que hubiera Seguridad Social, los médicos eran de pago. Pero cuando ella iba al médico nunca le cobraban. Dejamos constancia de los médicos de Albacete que la trataron a ella y a otras hermanas, sin coste de consulta:

D. José Moratalla, D. Manuel Acebal, D. Manuel Belmonte, D. Eloy Camino, Mansilla, D. Rafael Pla.

Solía ganarse a las personas con su cercanía y simpatía.

La casa de sus padres era la casa del convento. Todas las monjas, cuando iban de médicos a Albacete se quedaban hospedadas allí.

Cuando salió elegida de abadesa emprendió una obra faraónica dentro del monasterio. Los seis años y medio que estuvo en el cargo, desde 1998 hasta 2004, rehabilitó toda la techumbre derruida del monasterio y de la iglesia.

Además, arregló y embelleció el interior de la iglesia, el patio. Arregló la hospedería, hizo un noviciado y la biblioteca.

No le daba apuro pedir ayuda para su convento y con la ayuda de Dios y su audacia todo salió adelante.

Su frase preferida era: “Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos” (Salmo 138, 8)

Unos años antes de caer enferma iba al oratorio todas las noches a tocar el sagrario para pedir a Dios cuatro o cinco vocaciones. También le pedía a la Virgen de la Teja. Y su petición fue escuchada.

Todavía pudo trabajar ayudando en los inicios de nuestro obrador.

Los últimos diez años de enfermedad los vivió con mucha paciencia, sin quejas. Solo sufría y ofrecía a Dios.

El miércoles 10 de junio de 2026 se apagó como una velita, sin agonía, sin ruido, rodeada de toda su comunidad que le hacía la recomendación del alma.

Su entierro fue ayer, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús a las 11 de la mañana.

Presidió el entierro el delegado de la Vida Consagrada para la diócesis de Albacete: D. Pedro Ortuño.

Compartimos con los lectores de nuestro blog algunos elementos de la liturgia de ayer.

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos hoy la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Celebramos el amor misericordioso de Dios manifestado en Cristo y simbolizado en su Corazón.

Hoy los ornamentos litúrgicos no son morados como corresponde a la misa propia de exequias, sino blancos.

Los textos de la liturgia no son los propios de las exequias, sino de la solemnidad.

Hoy daremos sepultura al cuerpo de nuestra querida hermana sor Josefina, esposa se Jesucristo. Ingresó a los 18 años de edad el 15 de agosto de 1955, por lo que lleva 71 años viviendo en la clausura de este monasterio de Hermanas Pobres de Santa Clara que tiene el privilegio de custodiar el prodigio mariano de la Virgen de la Teja.

HOMILÍA

Hoy es la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

En el corazón están expresados todos los sentimientos buenos o malos de las personas.

Cuando una persona es buena, solemos decir que tiene un gran corazón.

En el Sagrado Corazón de Jesús está representado todo el amor que Dios nos tiene. Toda su vida fue entrega para nuestra salvación.

Es una devoción muy arraigada en el pueblo cristiano.

Recuerdo cómo cuando yo era niño, allá por el año 1951 todos los niños íbamos en esta fiesta con banderines de papel y un Corazón en el centro.

Nuestro Señor Jesucristo pasó por el mundo haciendo el bien y curando a todos los afligidos.

Sor Josefina se sintió atraída por este amor infinito de Dios manifestado en Cristo y por eso le siguió en esta vocación específica de clarisa, hija de santa Clara de Asís.

La clausura es como un imán sensible que recoge todo el sufrimiento del mundo para presentarlo a Dios en oración.

Hoy, día de su sepultura, el Señor ha cumplido en ella lo que ella le prometió: “Seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es”. “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”

Allí hay lugar para todos, seremos partícipes de su gloria.

La muerte es el acontecimiento definitivo de nuestra vida. En sor Josefina ha tenido cumplimiento lo que ella creyó y esperó durante toda su vida.

Que su vida sea como el grano de trigo que cae en tierra y da mucho fruto.

Que ahora estos huecos que han dejado las últimas tres hermanas mayores, sean cubiertos por nuevas vocaciones. Así se lo pedimos a Dios.

PRECES EN EL DÍA DEL ENTIERRO DE SOR JOSEFINA

-       Por la santa Iglesia de Dios, nacida del Costado de Cristo, para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios. Roguemos al Señor.

-       Por los necesitados, los enfermos y los pecadores, para que el Señor se compadezca de ellos, los cure y los ilumine. Roguemos al Señor.

-       Por nuestra hermana sor Josefina, que quiso ser signo y testimonio del Reino con su vida contemplativa, para que haya alcanzado la plena posesión de lo que anunció con su vida. Roguemos al Señor.

-       Por su comunidad de Hermanas Clarisas de Villarrobledo, para que se consuelen con la fe y la esperanza que comparten como hijas de Dios y sean bendecidas con nuevas vocaciones. Roguemos al Señor.

-       Por los familiares, amigos y conocidos que apreciaban la dedicación de sor Josefina a la vida contemplativa, para que guarden su memoria con afecto y perseveren en su propia misión dentro de la Iglesia. Roguemos al Señor.

-       Por todos los aquí reunidos, para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión. Roguemos al Señor.

AL FINAL DE LA MISA

PALABRAS DE LA FAMILIA

PAZ Y BIEN 

Esta mañana estamos despidiendo a Sor Josefina, monja Clarisa de esta comunidad durante 71 años.  

Pero también estamos despidiendo a Isabel (hija, hermana, prima y tía) 

La tarde de su fallecimiento, mi familia y yo estábamos rodeando al féretro junto con las hermanas Clarisas, ellas nos relataban momentos compartidos con mi tía, destacando su profunda entrega religiosa, su vocación, su austeridad en la forma de vivir la clausura, su dedicación a la mejora del convento, su carácter alegre e hiperactivo, su afán por la limpieza, y su don para la pintura, dejando muchos cuadros y manteles hechos por ella tanto para el convento como para la familia 

Como sobrina y en nombre de mi familia, también la recordaremos como una mujer alegre que cuando venía a Albacete (normalmente para ir a alguna consulta médica propia o de otra hermana) intentaba vernos a todos, pasando con nosotros el tiempo que pudiera, interesándose por cómo estábamos en nuestro día a día y rezando ante cualquier dificultad que tuviéramos. De esta manera, mantenía el vínculo familiar del que tan orgullosa se sentía.  

Mantenemos en nuestra memoria muchísimas anécdotas vividas con ella, risas, y en mi caso, la satisfacción de haber tomado mi Primera Comunión en esta iglesia coincidiendo con sus bodas de plata como religiosa  el 6 de junio de 1982.

Queremos agradecer a las Hermanas Clarisas por estos 9 años de dedicación diaria a mi tía durante su larga enfermedad. 

Gracias por los cuidados tanto físicos como espirituales. No ha podido estar mejor cuidada que aquí, en su casa, rodeada de sus hermanas, compartiendo la fe que las une y ese amor por Jesucristo y el prójimo. 

También queremos agradecer a los médicos que han venido a visitarla (en las últimas semanas diariamente) por su labor desinteresada y altruista. 

A su medica de cabecera, que ha estado presente en todo momento que ha sido requerida. 

Gracias a todos por vuestra vocación sanitaria y por ayudar a las personas a mantener su dignidad hasta el momento de la muerte con medidas de confort y palabras de afecto. 

Gracias también a los sacerdotes que han reconfortado a mi tía de manera espiritual con el sacramento de la extremaunción, oraciones misas y eucaristías.  

No hay palabras para expresar el ambiente de paz, serenidad, amor y gozo que hemos experimentado en cada una de nuestras visitas al convento hasta el mismo día de ayer.  

Ver que un familiar está tan bien atendido en todos los niveles y con todas sus necesidades cubiertas da mucha  tranquilidad y paz interior. 

Sor Josefina (tía Isabel) ya estarás mirando al Señor de cara. Disfruta tu estancia eterna con él. Te queremos 

PALABRAS DE LAS MONJAS, SUS HERMANAS DE COMUNIDAD

Muy querida hermana sor Josefina:

Nos dirigimos a ti con la certeza de que nos estás escuchando y muy pronto estarás en la presencia de tu Divino Esposo, al que tanto has amado.

La Providencia de Dios ha dispuesto un entierro con fiesta solemne. La fiesta del amor más grande que está representada en el Sagrado Corazón de Jesús. ¡ENHORABUENA! Hoy la tierra y el cielo se unen en esta celebración.

Hoy entrarás ataviada de novia, revestida con el traje de las virtudes que has practicado a lo largo de tus 69 años de vida religiosa en esta comunidad.


La comunidad en el año 2012. Foto tomada en nuestra iglesia

Esta comunidad de Hermanas Pobres de santa Clara, a la que tanto has querido, agradece tu trabajo y tu entrega, sobre todo durante los seis años que estuviste en el cargo de abadesa.

¡Cuántas gestiones tuviste que hacer para poder acometer las obras de restauración de esta iglesia y del convento!

Si hoy disfrutamos de un hermoso templo arreglado y embellecido es gracias a ti.

Agradecemos tus dotes artísticas puestas al servicio de la liturgia. El mantel que hay puesto en el altar en el día de tu entierro ha sido pintado por ti, aunque no es el único.

Te gustaba tener siempre el monasterio muy limpio y ordenado. Has sido una trabajadora nata.

Incluso cuando empezamos con el trabajo del obrador hace diez años, tú te encargabas de picar y pelar las almendras.

Las cinco jóvenes que tenemos también agradecen tus oraciones por ellas, incluso antes de que ingresaran al monasterio. Estuviste durante años pidiendo todas las noches a Jesús sacramentado que enviara cuatro o cinco jóvenes y tu oración fue escuchada.

Ahora desde el cielo, te pedimos que sigas enviando nuevas hermanas que vivan el carisma de santa Clara en este monasterio como guardianas del prodigio mariano de la Virgen de la Teja.

La madre Marta Lidia y yo también te damos las gracias por tus desvelos en nuestra formación como maestra de novicias, siendo fiel a las horas de estudio con nosotras, tenías mucho interés de que aprendiéramos. Todos los días, rezábamos el Vía Crucis de rodillas antes de la clase. De esto hace ya 38 y 36 años.

Puedes irte feliz al cielo, pues la comunidad sigue adelante y tiene futuro. Ahora este ramillete de jóvenes coje el relevo de las últimas tres hermanas mayores que han conocido.

Sigue rezando por nosotras desde el cielo, que nosotras rezamos por ti.

TODO EN ALABANZA DE CRISTO

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