jueves, 6 de abril de 2023

MONUMENTO JUEVES SANTO 2023

“YO SOY EL PAN VIVO QUE BAJA DEL CIELO”

Inspiradas en estas palabras de Jesús hemos preparado el monumento de este año.

En la parte superior vemos la representación de una forma gigante con la inscripción:

JHS

Que significa:

Jesús Hombre Salvador

Está en alto, en la parte superior, porque Cristo baja cada día Cristo al altar por manos del sacerdote.

En el centro está el sagrario, entronizado en un haz de luz. Ahí está encerrado Jesús Eucaristía.

“Vista, gusto y tacto se engañan en ti.

La fe está segura tan solo al oír,

creo cuanto ha dicho el Hijo de Dios,

la Verdad del Verbo, no hay Verdad mayor”

A la derecha del sagrario un cuadro de Jesús ofreciéndonos su Cuerpo para comer, su sangre para beber.

“Tomad y comed, todos de Él, porque este es mi Cuerpo, entregado por vosotros”

“Tomad y bebed, todos de Él, porque esta es mi Sangre, derramada por vosotros”

Un Dios que se da, que se entrega por amor; primero en la Eucaristía como anticipo, de forma incruenta, luego en la Cruz, de forma cruenta.

Junto al cuadro de Jesús, unas flores y unas palmas verdes que nos recuerdan su martirio.

¡ES EL REY DE LOS MÁRTIRES!

La mesa, cubierta con un precioso mantel, y los platos de barro, nos recuerdan la Última Cena de Jesús con sus apóstoles.

Durante la Cena, instituyó el sacramento del Sacerdocio y de la Eucaristía.

El vino y el pan, dos alimentos básicos del hombre, son transformados por Jesús en su Cuerpo y Sangre.

A los pies de la mesa una palangana nos recuerda que Jesucristo es el “Siervo de Yahvé” descrito por el profeta Isaías.

Solo los siervos lavaban los pies y eso hizo Jesús con sus apóstoles: Se puso a sus pies.

¡Qué bien expresa el anonadamiento de Jesús el apóstol san Pablo en su carta a los filipenses!

“Cristo, a pesar de su condición divina, 

no hizo alarde de su categoría de Dios, 

al contrario, se despojó de su rango 

y tomó la condición de esclavo.

Se rebajó hasta someterse incluso a la muerte 

y una muerte de Cruz”

(Filipenses 2, 6)

El raso dorado iluminado nos recuerda la zarza ardiente del Monte Sinaí, lugar de la presencia de Dios. Desde la zarza Dios dijo a Moisés:

“Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado”

(Éxodo 3, 5)

Ante la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía nos tenemos que “descalzar”, tomando conciencia de que estamos en la presencia de Dios.

Nos remite también a las palabras de Jesús:

“He venido a prender fuego a la Tierra

y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!”

(Lucas 12, 49)

La palma es signo de victoria.

Cinco palmas a la derecha del sagrario nos recuerdan las cinco llagas dolorosas del salvador, que los clavos hicieron en sus manos, pies y costado.

Las flores, como criaturas de Dios, se yerguen esbeltas hacia su Dios y creador, proclamando su grandeza; y se postran en adoración reconociendo su señorío. 

Los tallos están colocados en forma vertical y horizontal.

Acompañemos estos días santos a Nuestro Señor, realmente presente en el monumento que hemos preparado para Él.

Hagamos con Él la Pascua, el “paso” de la muerte a la Vida.

Agradezcamos  los dolores que ha soportado por nuestra salvación.

Sintámonos amados personalmente por un Dios hecho hombre en la persona de Jesús.

Vivamos como verdaderos hijos de Dios.

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