martes, 2 de octubre de 2018

NOVENA A SAN FRANCISCO DE ASÍS día 8

EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN
DÍA 8º

-Tú conoces mi corazón, Señor ten piedad.
- Tú sabes cómo es el fondo de mi alma, Cristo ten piedad.
- Tú eres mi camino y mi descanso, Señor ten piedad.

OREMOS A DIOS CON SAN FRANCISCO

Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón. Dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento.


REFLEXIÓN

MUERTE DE SAN FRANCISCO

Retornó a la Porciúncula acompañado sólo por León. En su camino hubo muestras de veneración al estigmatizado, aparentemente su acompañante hacía saber a todos acerca del prodigio. Mientras tanto, su salud —que desde mucho tiempo antes nunca fue buena del todo— empeoraba: El sangrado de sus heridas lo hacía sufrir constantemente. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados.


Fue durante esta temporada cuando compuso el Cántico de las criaturas, que hizo también cantar a sus compañeros. Se encaminó luego a Rieti, rodeado del entusiasmo popular por tocarlo o arrancar algún pedacito del paupérrimo sayo que vestía, y se instaló en el palacio del obispo. Después se hospedó en Fonte Colombo, donde fue sometido a tratamiento médico, que incluyó cauterizar con un hierro ardiente la zona desde la oreja hasta la altura de la ceja de uno de sus ojos. Según los relatos, Francisco no sintió dolor al «platicar» con el fuego para que no lo dañara. Otro intento para ser tratado por renombrados médicos fue hecho en Siena, sin buen resultado.

Deseó volver a la Porciúncula a pasar sus últimos días. Arribó a Asís y fue llevado al palacio del obispo y resguardado por hombres armados, puesto que la localidad estaba en estado de guerra.​ En su lecho escribió su Testamento. En sus últimos momentos entonó nuevamente su Cántico al Hermano Sol —al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana Muerte— junto a Ángel y León.


Pídase la gracia que deseemos alcanzar en esta novena

ACLAMACIONES
-Demos gracias a Dios, nuestro Padre, porque por medio de san Francisco de Asís nos ha llamado a vivir su verdad y su amor. (Padrenuestro…)

-Demos gracias a Dios, nuestro Padre, porque ha querido que su mensaje salvador sea llevado a toda la tierra por medio de los franciscanos. (Padrenuestro…)

-Demos gracias a Dios, nuestro Padre, porque quiere que Francisco de Asís tenga cada día nuevos seguidores e imitadores. (Padrenuestro…)

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesús, nuestros deseos más íntimos te buscan y te invocan. Nuestros anhelos más profundos te reclaman. Todos necesitamos de ti: el enfermo, el sediento, el que busca la belleza, el que ansía la verdad, el que se esfuerza por conseguir la paz… te está buscando a ti que eres la saciedad y la belleza plena, la única paz donde pueden descansar nuestros corazones.
Muéstranos tu rostro, Señor. Queremos hacer un mundo mejor. Danos un corazón humilde como el de san Francisco para que sembremos a nuestro alrededor la paz y el bien. Amén.




  

No hay comentarios:

Publicar un comentario