sábado, 17 de marzo de 2012

FOLLETO - PROCESIÓN. SANTA CLARA 800 años

PROCESIÓN CONMEMORATIVA
18 de marzo. 19:00
Villarrobledo

Inicio en la Iglesia de la Soledad. 
Consagración de Clara en Santa María. 
Destino: Iglesia de Santa Clara
18 de Marzo a las 7 de la tarde.
IGLESIA DE LA SOLEDAD
CANTO   “CLARA DE DIOS”    
   Letra y música: Juanma Yagüe. OFS, Badajoz.                               
 
Como flor que se abre al sol de la mañana,
así se abrió de par en par tu corazón;
y como alondra que bien sabe por Quién canta,
tú te hiciste melodía del buen Dios.
Del buen Dios, creaste toda tu riqueza,
que nobleza sin su Amor es perdición,
¿De qué sirven las alhajas y monedas,
si el Espejo más precioso es el Señor?
 
Dama Pobre, Evangelio y senda,
Madre, Hermana y Esposa del Amor;
sólo Cristo tu riqueza,
sólo Él tu anhelo y contemplación.
Y porque Dios vistió en ti su Transparencia…
…tú eres Clara de Dios. (Bis)
 
Misionera entre cuatro muros de piedra
que Francisco con sus manos levantó;
tú hiciste del pequeño San Damián
una parábola del Reino del Señor.
Sólo Cristo: razón de tu existencia.
Sólo Cristo: hambre de tu corazón.
Sólo Cristo: Pan de Vida que alimenta,
regalo y gracia de Dios Padre Creador.

Gracias, Señor, por haberme creado,
porque tu amor en mi humildad se derramó;
y el más bello de los hijos de los hombres
hizo Alianza eterna en mi corazón.
Dama Pobre…

MONICIÓN.                                                                                     
      Estamos reunidos para conmemorar, en alabanza al Señor y en acción de gracias, el Octavo Centenario de la Fundación de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara.
Celebramos el nacimiento de una aventura evangélica, también hoy viva en la Iglesia,  por la misericordia y gracia del Señor. A nuestro pueblo llegaron las hijas de Clara en el año 1614. 
El 18 de Marzo del año 1212, a los dieciocho años de edad, Clara abandona su casa, atraída por el ejemplo de Francisco. Ese año era el Domingo de Ramos, día en que da comienzo la Semana Santa y se abren los días santos de la Pasión del Señor. En este contexto se colocan los orígenes de la Orden de Santa Clara. En la contemplación del  amor de Cristo que da su vida por nosotros, brota la respuesta total de Clara a Él.
Vamos a escuchar cómo relata el biógrafo de Clara su fuga,  en la noche del Domingo de Ramos, para iniciar una aventura evangélica, hasta entonces nueva en la Iglesia. Hoy hace justo 800 años de aquél acontecimiento.

CRONISTA  De la vida de Santa Clara, virgen.
      Clara, oyó hablar por entonces de Francisco, cuyo nombre se iba haciendo famoso y quien, como hombre nuevo, renovaba con nuevas virtudes el camino de la perfección, tan borrado en el mundo. De inmediato quiere verlo y oírlo, movida a ello por el Padre de los espíritus. Y no menos deseaba Francisco, entusiasmado por la fama de tan agraciada doncella,  verla y conversar con ella. Moderan la frecuencia de sus entrevistas para evitar que aquella divina amistad pueda ser interpretada maliciosamente por públicas habladurías. El padre Francisco la exhorta al desprecio del mundo demostrándole la vanidad  y el engaño de los atractivos del siglo. Destila en su oído la dulzura de su desposorio con Cristo, persuadiéndola a reservar la joya de la pureza virginal para aquel bienaventurado Esposo a quien el amor hizo hombre.
 Encendida así en el fuego celeste, despreció la vanagloria terrena.  Jamás nada de los halagos mundanos se pegó a su corazón. Despreciando las seducciones de la carne, deseó hacer de su cuerpo un templo consagrado a Dios, esforzándose por hacerse merecedora de las bodas con Cristo.  Muy pronto, el piadoso padre Francisco, se apresura a sacar a Clara del siglo.
 Se acercaba el día solemne de Ramos cuando la doncella, fervoroso el corazón, fue a ver al varón de Dios. Ordénale el padre Francisco que el día de la fiesta, compuesta y engalanada, se acerque a recibir la palma  y que, a la noche, saliendo de la ciudad, convierta el mundano gozo en el luto de la Pasión del Señor.   A la noche, emprende la ansiada fuga con discreta compañía.
CANTO.(Letra: Santa Clara. Música: Juanma Yagüe. OFS, Badajoz) “Qué grande  y admirable intercambio es, dejar lo temporal por lo eterno; ganar el cielo a costra de la tierra, recibir el ciento por uno, y poseer la dicha de la vida eterna.” (Bis) 
COMIENZA LA PROCESIÓN. ACOMPAÑANDO LA IMAGEN DE SANTA CLARA CON VELAS ENCENDIDAS.

Mientras se va repitiendo la música, la imagen de Santa Clara con su palma en la mano, va movilizándose.
 En la Parroquia de Santa María, espera el Cristo de San Damián y la imagen de San Francisco.                                                                        

EN LA PLACETA DE SANTA MARÍA
                                 
CANTO.  HIMNO A SANTA CLARA
 (Letra y música Carmelo Erdozáin)
Con pleno corazón te bendecimos;
a ti, belleza y luz de nuestros himnos,
Cristo, oh, Cristo, cuya gloria brilla en Clara,
trofeo de tu amor y de tu Pascua.

1.De  Asís la luz ha venido, y Clara nos la señala,
 de un rostro desde la cruz, la paz y el bien se derrama.
Venid, hermanos, venid, mirad a donde Clara miraba.

2.Hermana, a ti te decimos, como Francisco te llama;
tu corazón silencioso, al mundo amado se abraza;
 venid, hermanos, venid, llenad de paz y amor vuestras almas.

3.Sendero, amable alegría, y bella flor de esperanza;
¡Oh, Clara, a Dios te confías, fiada de su Palabra.
Venid, hermanos, venid, mirad a donde Clara miraba.

MONICIÓN.
 El Señor nos reúne para conmemorar el Octavo Centenario de la Consagración de Santa Clara en la iglesia de Santa María de los Ángeles. En este mismo lugar tuvo sus orígenes la Orden de los frailes menores bajo la guía de San Francisco. Quedando de manifiesto que era Santa María quien en su morada, daba a luz ambas órdenes.

 RITOS INICIALES: En el nombre del Padre…

ACTO PENITENCIAL.  V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad…
ORACIÓN. Padre y Señor de la gloria, tú quisiste que santa Clara resplandeciese por el fulgor de las virtudes, con la ayuda de su intercesión, concede a cuantos celebramos el 8º Centenario de su Consagración, poder caminar siempre en la claridad de tu luz para que lleguemos a gozar de la herencia de los santos en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén

MONICIÓN La lectura del profeta Oseas nos desvela la razón de la clausura clariana. Seducida por Dios se siente atraída a escuchar su Palabra que habla al corazón.

1ª LECTURA Del Profeta Oseas (2,14; 19-20)
Esto dice el Señor: “Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo; me casaré contigo en derecho y justica, en misericordia y compasión; me casaré contigo en fidelidad y te penetrarás del Señor. Palabra de Dios.
SALMO: Canto “Ven amada mía”.
(Letra: Del Cantar de los Cantares.
Música: Cristóbal Fones, S. J. de Chile).
En la noche busqué al amor de mi alma,
en mi árido jardín Él hizo su morada,
con perlas de rocío cubrió Él mi cabeza. 
Mi alma está bella, mi bien Amado llega.

VEN, AMADA MÍA, VEN A MI  JARDÍN,
EL INVIERNO YA PASÓ,
Y LAS VIÑAS EN FLOR
EXHALAN SU FRESCOR.
 VEN A MI JARDÍN.

Habla mi bien Amado, atisba en la ventana,
el fruto está maduro, mi alma está presta,
espero su llamada pidiéndome abrir.
 Arrulla la paloma, mi bien Amado llega.

VEN, AMADA MÍA, VEN A MI  JARDÍN...
MONICIÓN.
Vamos a escuchar el mismo Evangelio que fue proclamado el lunes de Pasión, el mismo que Clara escuchó el día de su huída de la casa paterna y que describe muy bien el gesto de entregar su vida  a Dios.

EVANGELIO, según San Juan (12, 1 – 11).
Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
             Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar:  «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?».  Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella.
             Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis.»   Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.    Palabra del Señor.

SILENCIO MEDITATIVO

ADORACIÓN DEL CRUCIFIJO
El Crucifijo de San Damián es conducido en procesión acompañado de dos velas hacia el centro del presbiterio.

NARRADOR
Este es el Crucifijo que dijo a San Francisco: “Repara mi casa que como ves se desmorona toda”. Francisco lo hizo con su predicación, Clara con su oración y entrega silenciosa. Esta imagen del Crucificado Pobre,  es el Espejo donde Clara se miraba cada día para identificar su vida con la de ÉL. Nos ponemos un momento de rodillas en adoración silenciosa. Después recitaremos la oración de San Francisco.
 CANTO.    El más bello de los hijos de los hombres, hecho por tu amor, el más vil de los varones. Míralo hecho despreciable por ti en este mundo y síguelo, hecha despreciable por Él en este mundo. (De las cartas de de Santa Clara)
Se inciensa el  Crucifijo en señal de veneración. Se recita la oración de san Francisco ante el Cristo de San Damián.
ORACIÓN. TODOS.
Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento

NARRADOR
Vamos a reconstruir el diálogo entre Francisco y Clara de Asís la noche de su consagración.

Se cogen las andas de Francisco y Clara y se ponen uno frente al otro.
    Francisco: Hermana Clara, ¿Por qué has abandonado tu casa palaciega, dejando tu familia y un hermoso porvenir? ¿Qué es lo que deseas?
      Clara: Busco a Dios, nada puede llenar mi corazón. Quiero vivir para Él, es mi único bien. ¿Cómo voy a vivir entre lujo y riquezas, cuando Jesucristo nació pobre en un establo y murió desnudo en un madero?.
     Francisco : Te felicito Clara, dichosa tú, porque el Altísimo Padre celestial se dignó iluminar tu corazón. Hubieras podido gozar más que nadie de las pompas mundanas y con enamorado corazón lo has rechazado todo. Es un gran negocio dejar lo temporal por lo eterno, ganar el cielo a costa de la tierra.

NARRRADOR En esta iglesita, dedicada a Santa María de los Ángeles, los primeros compañeros de san Francisco acogen a esta muchacha llamada a seguir el Evangelio de un modo semejante a ellos.  Francisco la recubre con el sayo de la pobreza, le corta los cabellos y la introduce en la categoría de los penitentes.

CANTO:  Transfórmate totalmente por la contemplación en imagen de su divinidad en reflejo  de Dios. (Bis)    ( De las cartas de Santa Clara)

Se bajan las imágenes de las andas a la altura del suelo.

    Francisco   Dama Pobre, fiel doncella, eres hermana, esposa y madre de Jesús. Vas en pos de tu Amado desde del pesebre hasta la cruz.
     Clara  Desbordo de gozo al poder seguir las huellas de Cristo viviendo su santo Evangelio. Le consagro a Él mi cuerpo, mis afectos, mi voluntad. Y a ti Francisco prometo obediencia.
   Francisco En alianza nupcial Jesús te ha desposado y tú sigues a tu amado. Se te concede experimentar las delicias del desposorio con Cristo, el Esposo del más noble linaje. La pobreza es tu corona y el sayal tu manto real. En salud o enfermedad servirás al Señor.  Él ciñe tu frente con la corona incorruptible de la santidad. A cambio de las joyas, Él te adorna de virtudes. A cambio de tus lujosos vestidos, Él te reviste con su gracia.
Despojan la imagen de Clara de sus vestidos y le colocan sus emblemas: Aureola, custodia y báculo.
Los símbolos se van leyendo conforme se le van poniendo las insignias.
SÍMBOLOS DE SANTA CLARA

 La AUREOLOA O CORONA tuvo, en un principio, un origen pagano. Con la llegada del Cristianismo, la AUREOLA o CORONA fue aceptada por la Iglesia como símbolo de la dignidad de ciertas personas, concretamente de los santos. Consiste en un círculo dorado colocado alrededor de la cabeza de los bienaventurados, como símbolo de su santidad. La AUREOLA O CORONA de Clara viene a indicarnos la santidad de su persona y la fidelidad mantenida a lo largo de su vida en el seguimiento de Cristo pobre y crucificado.
BÁCULO: El Concilio IV de Lión, del año 1215, prohibió aprobar nuevas reglas de vida religiosa. Por este motivo, Clara se ve obligada a profesar la Regla de san Benito y a aceptar el título de Abadesa. Uno de los símbolos de la Abadesa es el BÁCULO. El BÁCULO no es otra cosa sino el cayado del que se servían los pastores par guardar el ganado. En manos de Clara el BÁCULO significa la misión que el Señor le ha confiado para guardar y servir a sus hermanas. Servicio que realizó desinteresadamente durante los 41 años largos de su vida en San Damián.

CUSTODIA:  Trece años antes de su tránsito, es decir, en 1240, las tropas sarracenas o musulmanas, que militaban como mercenarias en el ejército de Federico II, emperador del Sacro Imperio, invaden el monasterio de san Damián, donde vivían Clara y sus hermanas. Impotentes ante esta invasión, sólo confían en la ayuda del Señor. Manda Santa Clara poner delante de la puerta por donde iban a pasar los sarracenos, la cajita donde se reserva la Eucaristía y postrándose en tierra, con gran fe en la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento reza así: “Guarda, Señor, te ruego, y defiende a estas siervas tuyas”. De la cajita sale una voz que oyen Clara y las hermanas: “Yo os defenderé siempre”. Al instante las tropas musulmanas que ya habían invadido el monasterio, presas del pánico huyen sin causar ningún mal a las hermanas.

Cuando ya Clara está con sus insignias habla Francisco.
Francisco Dios te bendiga, Hermana Clara. Sé fiel y con andar apresurado, con paso ligero, recorre la senda de la felicidad segura, gozosa y expedita, con la perfección a la que el Espíritu del Señor te ha llamado.

NARRADOR  Clara ha dejado su status social, comenzando una nueva vida. Es conducida por los hermanos hacia un Monasterio de Benedictinas.
Cuando el Señor le dio hermanas para vivir su aventura evangélica, el pequeño grupo es conducido por Francisco al Monasterio de San Damián. 
Suben a los santos en andas y comienza la procesión hacia el Convento de Santa Clara, encabezada por la Cruz de San Damián, mientras el coro canta.
 CANTO Si sufres con Él, reinarás con Él; si lloras con Él gozarás con Él; si mueres con Él vivirás con Él en el Reino Celestial. (Varias veces ) (De las cartas de Santa Clara) Con las velas encendidas se inicia la procesión hacia el convento de Santa Clara.

EN LA IGLESIA DEL MONASTERIO DE SANTA CLARA 

Cuando las imágenes llegan al convento, son colocadas las andas del Cristo en el centro y las de los santos a ambos lados de la iglesia.
CANTO. “Te bendecimos, Padre, Dios del cielo y la Tierra, lo escondido a los sabios, a los pobres revelas.” (Letra y música: Antonio Alcalde)
NARRADOR.
Los muros de San Damián, donde Clara y sus hermanas vivieron toda su vida, fueron testigos mudos de una profecía de San Francisco, recogida por Santa Clara en su Testamento: “Cuando el Santo no tenía aún hermanos ni compañeros, mientras edificaba la Iglesita de San Damián, con gran gozo e inundado por el Espíritu Santo, profetizó acerca de nosotras, lo que luego realizó el Señor: “Venid, ayudadme en la obra del Monasterio de San Damián, pues con el tiempo morarán en él unas señoras, con cuya famosa y santa vida será glorificado nuestro Padre Celestial en toda su santa Iglesia.”(Test. Cl. 9-14 En San Damián comienza este nuevo estilo de vida iniciada por Clara de Asís. Muy pronto el Señor multiplicó el número de hermanas y de Monasterios semejantes al de San Damián, dando comienzo a una nueva Orden en la Iglesia. Francisco les dio una Forma de vida y prometió tener especial solicitud por ellas igual que de sus Hermanos.

Francisco. Escuchad, Pobrecillas, por el Señor llamadas, de diversas partes y provincias congregadas. Vivid siempre en la verdad para morir en obediencia.
No viváis la vida de fuera, puesto que la del espíritu es mejor. Os ruego con gran amor que administréis con discreción las limosnas que os dé el Señor. Las que se hallan afligidas por enfermedad y las que os esforzáis por atenderlas, todas por igual, soportadlo todo en paz, ya que cada una será reina en el cielo, coronada por la Virgen María.

NARRADOR.
Clara moró en el Monasterio de San Damián desde 1212 hasta el 12 de Agosto de 1253 en que pasó al cielo. Dos años después fue canonizada por Alejandro IV.
Durante este año, todas las clarisas del mundo, agradecen el “SI” de Clara a Dios.
En el año 2014, esta comunidad  cumple  400 años de presencia en nuestro pueblo.
ALOCUCIÓN DEL OBISPO
UNA HERMANA CLARISA. Gracias a todos los que han colaborado y han hecho posible esta celebración en honor de la Madre Santa Clara. Gracias por vuestra participación en esta celebración. Que santa Clara desde el cielo nos bendiga a todos.
BENDICIÓN DE SANTA CLARA.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R. Amén.
El Señor os bendiga y os guarde; os muestre su faz y tenga misericordia de vosotras; os vuelva su rostro y os dé paz. Yo, Clara, servidora de Cristo y pequeña planta de nuestro Padre San Francisco, hermana y madre vuestra y de las demás hermanas pobres. Os bendigo en mi vida y después de mi muerte, en cuanto puedo y más aún de lo que puedo, con todas las bendiciones con que el Padre de las misericordias bendijo a sus hijos e hijas y los bendecirá en el cielo y en la tierra y con las que el padre y la madre espirituales bendijeron y bendecirán a sus hijos e hijas espirituales. R. Amén.

Sed siempre amantes de Dios, de vuestras almas y la de todas vuestras hermanas, os ruego que observéis siempre con solicitud lo que al Señor prometisteis. El Señor este siempre con vosotras y vosotras  siempre y en todas partes estéis con Él. R. Amén

 BENDICIÓN DEL OBISPO

CANTO. Gracias, Señor porque me has creado (Últimas palabras de Santa Clara. Letra y música de Rosa María Riera. O.S.C.)

miércoles, 15 de febrero de 2012

FERVOR ESPIRITUAL DE STA. CLARA


En la 3ª Carta.

“A la hermana Inés, Clara, sierva de las Hermanas Pobres, le AUGURA los gozos de la salvación eterna en el Autor de la misma y cuanto de bueno pueda DESEARSE.”

TE DESEO en todo momento salud en el Señor, como me la DESEO a mí misma.”

En la 4ª Carta.

“A quien es la mitad de mi alma, a la Señora Inés, Clara le DESEA salud y que cante el cántico nuevo ante el trono de Dios y siga al Cordero a donde quiera que vaya”.

“Aunque no te he escrito con la frecuencia como lo DESEAN Y ANHELAN tu alma y la mía, no creas que el FUEGO DEL AMOR que te tengo arde menos, afectuosamente en las entrañas de tu madre. Me lo ha impedido la falta de mensajeros y el peligro de los caminos.”

“Mira este Espejo (Cristo nacido en un pesebre y muerto afrentosamente) así te inflamarás más y más en el fuego de la caridad. Y SUSPIRANDO DE AMOR y forzada por la violencia del ANHELO de tu corazón exclama en alta voz: “Atráeme”, correremos”.

“Mira en mis letras el afecto de madre que te profeso a ti y a tus hijas, ARDIENDO en vuestro amor cada día.”


La noticia de su bondad llega a lugares remotos



11. Entretanto, a fin de que la vena de esta celestial bendición, que corre por el valle de Espoleto, no quede retenida dentro de unos límites reducidos, por divina providencia se transforma en torrente, de modo que los brazos del río recrean la ciudad (Sal 45,5) entera de la Iglesia. De hecho, la novedad de tan notables sucesos cundió de un extremo a otro de la tierra y comenzó a ganar almas para Cristo. Estando encerrada, Clara empieza a ser luz para todo el mundo y con la difusión de sus alabanzas refulge clarísima. La fama de sus virtudes invade las estancias de las señoras ilustres, llega a los palacios de las duquesas y penetra hasta en la mansión de las reinas. Lo más granado de la nobleza se inclina a seguir sus huellas y desde una engreída ascendencia de sangre desciende a la santa humildad. Algunas, dignas de matrimonios con duques y reyes, invitadas por el mensaje de Clara, hacen rigurosa penitencia, y las que se habían casado con potentados imitan, según pueden, a Clara. Innumerables ciudades se engalanan con monasterios, y hasta los lugares campestres y montañosos se embellecen con la fábrica de tan celestiales edificios. Se multiplica el culto de la castidad en el siglo, abriendo la marcha la santísima Clara, y queda restaurado el renacido estado virginal. Con estas flores espléndidas que Clara produce, reflorece hoy felizmente la Iglesia, la misma que implora ser sustentada con ellas, cuando dice: Confortadme con flores, reanimadme con manzanas, que estoy enferma de amor.

De su santa humildad

12
. Clara, piedra primera y noble fundamento de su Orden, desde un principio se aplicó a levantar el edificio de todas las virtudes sobre la base de la santa humildad. En efecto, prometió santa obediencia al bienaventurado Francisco y no se desvió en nada de lo prometido. Es más, a los tres años de su conversión, declinando el nombre y el oficio de abadesa, prefirió humildemente vivir sometida y no presidir, servir entre las esclavas de Cristo, y no ser servida. No obstante, porque le obligó el bienaventurado Francisco, asumió, por fin, el gobierno de las damas y de ello brota en su corazón la humildad del temor, no el tumor de la soberbia, y crece en ella no la independencia, sino la servicialidad. De modo que, cuanto más encumbrada se ve por una tal apariencia de superioridad, tanto más baja se encuentra en la propia consideración, más dispuesta al servicio, más despreciable en su condición. Nunca rehúsa las ocupaciones más serviles, sino que es ella la que, de ordinario, se encarga de verter agua en las manos de las hermanas, de asistir en pie a las que se sientan, de servir a las que comen. Le cuesta mucho tener que dar órdenes; las cumple, en cambio, de grado, porque prefiere realizarlas por sí misma antes que imponerlas a las hermanas. Limpiaba las vasijas residuales de las enfermas; con su magnánimo espíritu, ella las fregaba, sin echarse atrás ante las suciedades, sin hacer ascos ante lo hediondo. Con frecuencia, lava los pies de las hermanas externas cuando regresan de fuera y, después de haberlos lavado, los besa. En una ocasión lavaba los pies de una externa; al ir a besárselos, no soportando ésta tanta humildad, retira el pie y golpea con él el rostro de su señora; mas ella vuelve a tomar con ternura su pie y, bajo la misma planta, le clava un apretado beso.

jueves, 19 de enero de 2012

TESTIMONIOS


Hoy domingo, día 13 de Noviembre de 2011 viene al locutorio una visita: Concha Filoso Ortiz, una hija del pueblo de Villarrobledo residente en Madrid. Nos cuenta de la Virgen de la Teja, lo que ha oído a su madre y a su abuela. Ratifica el testimonio habiéndole preguntado a una tía suya de 85 años: María Ortiz Portillo.

Nos dice Concha que su madre, Paz Ortiz Portillo, y su abuela (Concha Portillo Acacio) que hoy tendría 125 años, ya conocieron a la Virgen de la Teja y que lo oyeron hablar a su tatarabuela Paz Acacio Moreno (que como nota anecdótica se confesaba con San Antonio Mª Claret).

Todas las mencionadas, por ser vecinas del convento y haber venido a nuestro colegio, vieron la Virgen de la Teja sólo con una difusa silueta.

lunes, 16 de enero de 2012

LA ITINERANCIA EN LOS ESCRITOS DE CLARA DE ASÍS

 Siguiendo las huellas de la Virgen, principalmente la pobreza y la humildad, puedes llevarlo espiritualmente en tu seno” (III Carta)
De la Cuarta Carta a Santa Inés de Bohemia:
“Clara, indigna sierva de Cristo, le desea salud y que con las otras santísimas vírgenes cante el cántico nuevo ante el trono de Dios y SIGA al Cordero donde quiera que vaya”
“Por eso el mismo Espejo se dirigía a los transeúntes para que se pararan a meditar: “Oh, vosotros todos, que pasáis por el CAMINO, mirad y ved se hay dolor semejante a mi dolor.”
“Suspirando de amor y forzada por la violencia del anhelo de tu corazón exclama en alta voz: “Atráeme, CORREREMOS, a tu zaga oh Esposo Celestial. CORRERÉ y no desfalleceré”.
A Ermentrudis de Brujas:
“Levantad muchas veces los ojos al cielo que os invita a tomar la cruz y SEGUIR a Jesucristo. Por muchas tribulaciones se entra en el Reino de Dios.”
“Ningún temor OS DETENGA, hija queridísima”.
“Las hermanas no se apropien nada para sí, y cual PEREGRINAS Y FORASTERAS en este siglo, sirvan al Señor en pobreza y humildad” (Regla. Cap. VIII)
Del Testamento de Clara
“El Hijo de Dios se ha hecho para nosotras CAMINO, y nuestro bienaventurado Padre Francisco, verdadero enamorado e imitador suyo, nos lo ha mostrado y enseñado de palabra y con el ejemplo.”
“Nuestro beatísimo padre Francisco, imitando SUS HUELLAS, eligió para sí y sus hermanos la santa pobreza, y en modo alguno se desvió de ella mientras vivió.”
“Amonesto y exhorto en el Señor Jesucristo a todas mis hermanas, presentes y futuras, que se esfuercen siempre en imitar EL CAMINO de la santa sencillez, humildad y pobreza.”
“Si hemos entrado por LA VÍA DEL SEÑOR, cuidémonos de no apartarnos jamás de ella por nuestra culpa, negligencia e ignorancia, para no inferir injuria a tan gran Señor, a su Madre la Virgen, a nuestro bienaventurado padre Francisco, a la Iglesia triunfante y militante. Pues está escrito: “malditos los que SE APARTAN de tus mandamientos.”
“Vete segura, alma mía, pues llevas buena escolta para el CAMINO” (Clara habla así a su alma cuando ve cercana la muerte)

domingo, 15 de enero de 2012

CLARA DE ASÍS. UNA VIDA TOMA FORMA

Se trata de un libro novedoso porque ha sido elaborado por una comisión de hermanas clarisas, que bien preparadas, viven con ilusión la vocación de la que consideran Madre suya. El libro relata muy bien el encuentro de Clara con Francisco. La presión a la que se vieron sometidas Clara y sus hermanas por la Curia ante una forma de vida novedosa en la Iglesia. Fruto del tesón de Clara y su amor a la Iglesia nació su Regla que le fue aprobada por Bula papal, días antes de su muerte.     Es una obra extensa, precisa y convincente, fruto de un trabajo minucioso y paciente. Sus propias hijas, conducen al lector en un recorrido histórico riguroso y apasionante.

domingo, 8 de enero de 2012

FIDELIDAD DE CLARA


Cómo resistió, con firme perseverancia,
el asalto de los parientes

9
. Apenas vuela a sus familiares la noticia, éstos, con el corazón desgarrado, reprueban la acción y los proyectos de la virgen y, agrupados en tropel, corren al lugar intentando lo que finalmente no pueden conseguir. Emplean el ímpetu de la violencia, el veneno de los consejos, el halago de las promesas, queriendo persuadirla a que abandone tal vileza, indigna de su linaje y sin precedentes en toda la comarca. Pero ella, agarrándose a los manteles del altar, les muestra su cabeza tonsurada, asegurándoles que de ningún modo la arrancarán en adelante del servicio de Cristo. Y a medida que crece la violencia de los suyos, se enciende más su ánimo, y le inyecta nuevas energías el amor herido por las injurias. Y, de este modo, a lo largo de muchos días, sufriendo obstáculos en el camino del Señor, frente a la oposición de sus familiares a su propósito de santidad, no decayó su ánimo, no se entibió su fervor; por el contrario, en medio de los insultos y de los enojos, su decisión va convirtiéndose finalmente en esperanza, hasta que los parientes, quebrantado su orgullo, tienen que desistir.

10. Transcurridos pocos días, pasó a la iglesia del Santo Ángel de Panzo (6); mas como no encontrara allí su espíritu la plena paz, se trasladó finalmente, por consejo del bienaventurado Francisco, a la iglesia de San Damián. Aquí, clavando ya en seguro el ancla de su espíritu, no fluctúa más por posibles cambios de lugar, no vacila frente a aquella estrechez, no se arredra ante la soledad. Ésta es aquella iglesia en cuya restauración sudó Francisco con tan admirable esfuerzo; a cuyo sacerdote ofreció sus dineros para reparar la fábrica. Es ésta la iglesia en la que, orando Francisco, una voz, brotada desde el madero de la cruz, resonó en su alma: «Francisco, ve, repara mi casa que, como ves, se desmorona toda». En la cárcel de este estrecho lugar se encerró la virgen Clara por amor a su celeste Esposo. Aquí, guareciéndose de la tempestad del mundo, encarceló su cuerpo de por vida. Anidando en las grietas de esta roca (Cant 2,14), la paloma de plata engendró un colegio de vírgenes de Cristo, instituyó un santo monasterio e inició la Orden de las Damas Pobres. Aquí, en el camino de la penitencia, trituró los terrones de sus miembros, aquí sembró las semillas de la perfecta justicia, aquí con su propio caminar dejó marcadas las huellas para sus seguidoras. En este estrecho reclusorio (el Monasterio de San Damián), durante cuarenta y dos años, quebró con los azotes de la disciplina el alabastro de su cuerpo, a fin de que la casa de la Iglesia se inundara de sus aromas (cf. Jn 12,3). Se referirá más al detalle cuán gloriosamente habitó aquí una vez que se haya hecho relación de cuántas y qué grandes almas vinieron a Cristo gracias a ella.

domingo, 1 de enero de 2012

EL DESEO DE DIOS EN CLARA

Asomándonos a sus cartas, que revelan su interior podemos descubrirlo.
En la primera carta a Santa Inés de Bohemia.
“A la venerable señora Inés, hija del ilustrísimo rey de Bohemia, Clara le DESEA que alcance la gloria de la felicidad eterna.”
“Ya que vos habéis comenzado con tan ARDIENTE ANHELO del Pobre Crucificado, confirmaos en su santo servicio.”
“A quienes poseen y DESEAN la santa pobreza, Dios les promete el Reino de los cielos.”
“Él, a quien servís con todo el ARDOR de vuestra alma, se digne otorgaros los premios DESEADOS.”
En la 2ª Carta.
“A la hija del Rey de Reyes, Clara le AUGURA salud y vivir siempre en suma pobreza.”
“Con el espíritu de una caridad ARDOROSÍSIMA, has seguido las huellas de Aquél que merecidamente te ha tomado por esposa”
“Observa, considera, contempla, con el ANHELO DE IMITARLE a tu Esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho por tu salvación el más vil de los varones.”

viernes, 16 de diciembre de 2011

MADRE, MAESTRA Y HERMANA

Posiblemente estamos ante la advocación mariana más bíblica que existe en todo el mundo. Ella, la Madre de la Palabra, ha escogido el "BARRO de la TIERRA" para manifestarse y enseñarnos el contenido espiritual, metafórico de "TIERRA". Ella, formada tambíén de nuestro "barro". La idea de "Tierra" (en sus diversos significados) recorre la Sagrada Escritura desde el Génesis al Apocalipsis, pasando por los Salmos, Cantar, Profetas... También la hallamos en las Parábolas de Jesús y las cartas de San Pablo. La Biblia está cuajada de alusiones a LA TIERRA. María ha escogido el BARRO de la tierra para manifestarse y ENSEÑARNOS,
recordándonos nuestros orígenes: El hombre fue formado del barro de la tierra. El sentido de nuestra vida: un peregrinar hacia el Paraiso, "Tierra Prometida". Nuestro destino: Nuestro "barro" será divinizado. Porque Cristo lo asumió con su Encarnación. Con su muerte y resurrección nos ha hecho partícipes de su naturaleza divina.

"Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo. Ábrase la TIERRA y brote la salvación, y con ella germine la justicia"
 (Is. 45, 8)

  "El Salvador del mundo aparecerá como el Sol naciente, y como la lluvia que empapa LA TIERRA descenderá al seno de la Virgen" 
   (Ant. Laudes 19 de Diciembre)

"La Verdad brota de la Tierra: la carne de María" (San Agustín. Liturgia del 24 de diciembre)

sábado, 10 de diciembre de 2011

LIBRO RECOMENDADO

Os recomendamos un buen libro:

CLARA DE ASÍS: UN SILENCIO QUE GRITA.

Es de la clarisa Chiara Giovanna Cremaschi. Vive en el Monasterio de Santa Clara en Milán (Italia), y se dedica a investigar y profundizar la historia, la espiritualidad y las figuras más significativas de su orden.

Era necesario proponer una lectura de la vida de Clara que fuera capaz de unir el sentido histórico con una interpretación cristiana de los datos biográficos; colocando su aventura de fe no sólo en los años transcurridos en San Damián, sino en un horizonte más amplio que abarca la historia política y religiosa del siglo XIII.
Tiene pleno sentido proponer una nueva biografía de Clara de Asís para poder comprender cada vez mejor la experiencia absolutamente femenina y cristiana de esta mujer, cuya vida quedó totalmente transformada por el ardiente amor al Crucificado Pobre.

PUEDES PEDIR EL LIBRO AL TELÉFONO 945 147224

jueves, 8 de diciembre de 2011

VIDA DE SANTA CLARA


CAPÍTULO IV: Cómo, convertida por el bienaventurado Francisco, pasó del siglo a la religión 

7. Muy pronto, para que el polvo mundano no empañe en adelante el espejo de aquella alma intacta ni el contagio de la vida secular fermente su juventud ázima, el piadoso padre se apresura a sacar a Clara del siglo tenebroso.

Se acercaba el día solemne de Ramos cuando la doncella, fervoroso el corazón, fue a ver al varón de Dios, inquiriendo el qué y el cómo de su conversión.

Ordénale el padre Francisco que el día de la fiesta, compuesta y engalanada, se acerque a recibir la palma mezclada con la gente y que, a la noche, saliendo de la ciudad, convierta el mundano gozo en el luto de la pasión del Señor.

Llegó el Domingo de Ramos. La joven, vestida con sus mejores galas, espléndida de belleza entre el grupo de las damas, entró en la iglesia con todos. Al acudir los demás a recibir los ramos, Clara, con humildad y rubor, se quedó quieta en su puesto. Entonces, el obispo se llegó a ella y puso la palma en sus manos. A la noche, disponiéndose a cumplir las instrucciones del santo, emprende la ansiada fuga con discreta compañía. Y como no le pareció bien salir por la puerta de costumbre, franqueó con sus propias manos, con una fuerza que a ella misma le pareció extraordinaria, otra puerta que estaba obstruida por pesados maderos y piedras (4).

8. Y así, abandonados el hogar, la ciudad y los familiares, corrió a Santa María de Porciúncula, donde los frailes, que ante el pequeño altar velaban la sagrada vigilia, recibieron con antorchas a la virgen Clara. De inmediato, despojándose de las basuras de Babilonia, dio al mundo «libelo de repudio»; cortada su cabellera por manos de los frailes, abandonó sus variadas galas.

Ni hubiera estado bien que la Orden de florecientes vírgenes que surgía en aquel ocaso de la historia se fundara en otro lugar que en el santuario de quien, antes que nadie y excelsa sobre todas, fue ella sola juntamente madre y virgen. Éste es el mismo lugar en el que la milicia de los pobres, bajo la guía de Francisco, daba sus felices primeros pasos; de este modo quedaba bien de manifiesto que era la Madre de la misericordia la que en su morada daba a luz ambas Órdenes. En cuanto hubo recibido, al pie del altar de la bienaventurada María, la enseña de la santa penitencia, y cual si ante el lecho nupcial de esta Virgen la humilde sierva se hubiera desposado con Cristo, inmediatamente san Francisco la trasladó a la iglesia de san Pablo, para que en aquel lugar permaneciera hasta tanto que el Altísimo dispusiera otra cosa.

sábado, 3 de diciembre de 2011

ENCARNÁNDOSE en el seno de LA VIRGEN


LA VIRGEN MARÍA
(en los escritos de Santa Clara)

“Pues si un Señor tan grande y de tal calidad, ENCARNÁNDOSE en el seno de LA VIRGEN, quiso aparecer en este mundo como un hombre despreciado, necesitado y pobre, para que los hombres, pobrísimos e indigentes, con gran necesidad del alimento celeste, se hicieran en Él, ricos por la posesión del reino de los cielos, alegraos vos y saltad de júbilo, colmada de alegría espiritual y de inmenso gozo” (1ª Carta)

“Habéis merecido dignamente ser hermana, esposa y madre del Hijo del Altísimo Padre y de la Virgen gloriosa(1ª Carta)

“Adhiérete a su MADRE DULCÍSIMA, que engendró un tal Hijo. Los cielos no lo podían contener, y ELLA, sin embargo, lo llevó en el pequeño claustro de su vientre sagrado, y lo formó en su seno de doncella” (3ª Carta)

“La GLORIOSA VIRGEN  de las vírgenes lo llevó materialmente. Tú, siguiendo sus huellas de humildad y pobreza puedes llevarlo espiritualmente, fuera de toda duda, en tu cuerpo casto y virginal” (3ª Carta)

“Meditad asiduamente en los misterios de su Pasión y en los dolores que sufrió su SANTÍSIMA MADRE al pie de la cruz.” (Carta a Ermentrudis de Brujas)

“Y por amor del Santísimo y Amadísimo Niño, envuelto en pobrísimos pañales, y reclinado en el pesebre, y de su SANTÍSIMA MADRE, amonesto, ruego y exhorto a mis hermanas que se vistan siempre de vestiduras viles” (Regla , Cap. II)

“Por divina inspiración os habéis desposado con el Espíritu Santo, eligiendo vivir según la perfección del Santo Evangelio” (Regla, Cap VI)

“Por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre, no tengáis otra cosa bajo el cielo” (Regla, Cap VIII)




viernes, 2 de diciembre de 2011

VIDA DE SANTA CLARA


CAPÍTULO III: Del conocimiento y amistad del bienaventurado Francisco

5
. Oyó hablar por entonces de Francisco, cuyo nombre se iba haciendo famoso y quien, como hombre nuevo, renovaba con nuevas virtudes el camino de la perfección, tan borrado en el mundo. De inmediato quiere verlo y oírlo, movida a ello por el Padre de los espíritus, de quien tanto él como ella, aunque de diverso modo, habían recibido los primeros impulsos. Y no menos deseaba Francisco, entusiasmado por la fama de tan agraciada doncella, verla y conversar con ella, por si de algún modo él, que estaba ávido de conquistas, que se sentía llamado a destruir el imperio del mundo, lograba arrebatar tan noble presa al siglo malvado y reivindicarla para su Señor. La visita, pues, Francisco; y más aún Clara a él; aunque moderan la frecuencia de sus entrevistas para evitar que aquella divina amistad pueda ser conocida de los hombres e interpretada maliciosamente por públicas habladurías; por eso, acompañada solamente de una íntima familiar y dejando el hogar paterno, la doncella menudeaba sus secretos encuentros con el varón de Dios, cuyas palabras le parecían llameantes y las acciones sobrehumanas (3).

El padre Francisco la exhorta al desprecio del mundo; demostrándole con vivas expresiones la vanidad de la esperanza y el engaño de los atractivos del siglo, destila en su oído la dulzura de su desposorio con Cristo, persuadiéndola a reservar la joya de la pureza virginal para aquel bienaventurado Esposo a quien el amor hizo hombre.

6. ¿A qué detenernos en tantos pormenores? A instancias del santísimo padre, que actuaba hábilmente como fidelísimo mensajero, no retardó su consentimiento la doncella. Se le abre entonces la visión de los goces celestes, en cuya comparación el mundo entero se le vuelve despreciable, cuyo deseo la hace derretirse de anhelos, por cuyo amor ansía las bodas supremas. Y así, encendida en el fuego celeste, tan soberanamente despreció la vanagloria terrena, que jamás nada de los halagos mundanos se pegó a su corazón. Aborreciendo igualmente las seducciones de la carne, decidió ya desde ahora no conocer lecho de pecado (Sab 3,13), deseando hacer de su cuerpo un templo consagrado a Dios y esforzándose por hacerse merecedora de las bodas con el gran Rey. En consecuencia, se sometió totalmente a los consejos de Francisco, tomándolo por su guía, después de Dios, para el camino. Desde entonces queda pendiente su alma de sus enseñanzas y recoge con cálido pecho cuanto le predica del buen Jesús. Soporta con molestia la pompa y ornato secular, y desprecia como basura todo lo que aplaude el mundo, a fin de poder ganar a Cristo (cf. Flp 3,8).