miércoles, 15 de febrero de 2012
La noticia de su bondad llega a lugares remotos
11. Entretanto, a fin de que la vena de esta celestial bendición, que corre por el valle de Espoleto, no quede retenida dentro de unos límites reducidos, por divina providencia se transforma en torrente, de modo que los brazos del río recrean la ciudad (Sal 45,5) entera de la Iglesia. De hecho, la novedad de tan notables sucesos cundió de un extremo a otro de la tierra y comenzó a ganar almas para Cristo. Estando encerrada, Clara empieza a ser luz para todo el mundo y con la difusión de sus alabanzas refulge clarísima. La fama de sus virtudes invade las estancias de las señoras ilustres, llega a los palacios de las duquesas y penetra hasta en la mansión de las reinas. Lo más granado de la nobleza se inclina a seguir sus huellas y desde una engreída ascendencia de sangre desciende a la santa humildad. Algunas, dignas de matrimonios con duques y reyes, invitadas por el mensaje de Clara, hacen rigurosa penitencia, y las que se habían casado con potentados imitan, según pueden, a Clara. Innumerables ciudades se engalanan con monasterios, y hasta los lugares campestres y montañosos se embellecen con la fábrica de tan celestiales edificios. Se multiplica el culto de la castidad en el siglo, abriendo la marcha la santísima Clara, y queda restaurado el renacido estado virginal. Con estas flores espléndidas que Clara produce, reflorece hoy felizmente la Iglesia, la misma que implora ser sustentada con ellas, cuando dice: Confortadme con flores, reanimadme con manzanas, que estoy enferma de amor.
De su santa humildad
12. Clara, piedra primera y noble fundamento de su Orden, desde un principio se aplicó a levantar el edificio de todas las virtudes sobre la base de la santa humildad. En efecto, prometió santa obediencia al bienaventurado Francisco y no se desvió en nada de lo prometido. Es más, a los tres años de su conversión, declinando el nombre y el oficio de abadesa, prefirió humildemente vivir sometida y no presidir, servir entre las esclavas de Cristo, y no ser servida. No obstante, porque le obligó el bienaventurado Francisco, asumió, por fin, el gobierno de las damas y de ello brota en su corazón la humildad del temor, no el tumor de la soberbia, y crece en ella no la independencia, sino la servicialidad. De modo que, cuanto más encumbrada se ve por una tal apariencia de superioridad, tanto más baja se encuentra en la propia consideración, más dispuesta al servicio, más despreciable en su condición. Nunca rehúsa las ocupaciones más serviles, sino que es ella la que, de ordinario, se encarga de verter agua en las manos de las hermanas, de asistir en pie a las que se sientan, de servir a las que comen. Le cuesta mucho tener que dar órdenes; las cumple, en cambio, de grado, porque prefiere realizarlas por sí misma antes que imponerlas a las hermanas. Limpiaba las vasijas residuales de las enfermas; con su magnánimo espíritu, ella las fregaba, sin echarse atrás ante las suciedades, sin hacer ascos ante lo hediondo. Con frecuencia, lava los pies de las hermanas externas cuando regresan de fuera y, después de haberlos lavado, los besa. En una ocasión lavaba los pies de una externa; al ir a besárselos, no soportando ésta tanta humildad, retira el pie y golpea con él el rostro de su señora; mas ella vuelve a tomar con ternura su pie y, bajo la misma planta, le clava un apretado beso.
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03. Vida de Santa Clara
jueves, 19 de enero de 2012
TESTIMONIOS
Hoy domingo, día 13 de Noviembre de 2011 viene al locutorio una visita: Concha Filoso Ortiz, una hija del pueblo de Villarrobledo residente en Madrid. Nos cuenta de la Virgen de la Teja, lo que ha oído a su madre y a su abuela. Ratifica el testimonio habiéndole preguntado a una tía suya de 85 años: María Ortiz Portillo.Nos dice Concha que su madre, Paz Ortiz Portillo, y su abuela (Concha Portillo Acacio) que hoy tendría 125 años, ya conocieron a la Virgen de la Teja y que lo oyeron hablar a su tatarabuela Paz Acacio Moreno (que como nota anecdótica se confesaba con San Antonio Mª Claret).
Todas las mencionadas, por ser vecinas del convento y haber venido a nuestro colegio, vieron la Virgen de la Teja sólo con una difusa silueta.
lunes, 16 de enero de 2012
LA ITINERANCIA EN LOS ESCRITOS DE CLARA DE ASÍS
“Siguiendo las huellas de la Virgen, principalmente la pobreza y la humildad, puedes llevarlo espiritualmente en tu seno” (III Carta)
De la Cuarta Carta a Santa Inés de Bohemia:
“Clara, indigna sierva de Cristo, le desea salud y que con las otras santísimas vírgenes cante el cántico nuevo ante el trono de Dios y SIGA al Cordero donde quiera que vaya”
“Por eso el mismo Espejo se dirigía a los transeúntes para que se pararan a meditar: “Oh, vosotros todos, que pasáis por el CAMINO, mirad y ved se hay dolor semejante a mi dolor.”
“Suspirando de amor y forzada por la violencia del anhelo de tu corazón exclama en alta voz: “Atráeme, CORREREMOS, a tu zaga oh Esposo Celestial. CORRERÉ y no desfalleceré”.
A Ermentrudis de Brujas:
“Levantad muchas veces los ojos al cielo que os invita a tomar la cruz y SEGUIR a Jesucristo. Por muchas tribulaciones se entra en el Reino de Dios.”
“Ningún temor OS DETENGA, hija queridísima”.
“Las hermanas no se apropien nada para sí, y cual PEREGRINAS Y FORASTERAS en este siglo, sirvan al Señor en pobreza y humildad” (Regla. Cap. VIII)
Del Testamento de Clara
“El Hijo de Dios se ha hecho para nosotras CAMINO, y nuestro bienaventurado Padre Francisco, verdadero enamorado e imitador suyo, nos lo ha mostrado y enseñado de palabra y con el ejemplo.”
“Nuestro beatísimo padre Francisco, imitando SUS HUELLAS, eligió para sí y sus hermanos la santa pobreza, y en modo alguno se desvió de ella mientras vivió.”
“Amonesto y exhorto en el Señor Jesucristo a todas mis hermanas, presentes y futuras, que se esfuercen siempre en imitar EL CAMINO de la santa sencillez, humildad y pobreza.”
“Si hemos entrado por LA VÍA DEL SEÑOR, cuidémonos de no apartarnos jamás de ella por nuestra culpa, negligencia e ignorancia, para no inferir injuria a tan gran Señor, a su Madre la Virgen, a nuestro bienaventurado padre Francisco, a la Iglesia triunfante y militante. Pues está escrito: “malditos los que SE APARTAN de tus mandamientos.”
“Vete segura, alma mía, pues llevas buena escolta para el CAMINO” (Clara habla así a su alma cuando ve cercana la muerte)
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05. Flash de sus escritos
domingo, 15 de enero de 2012
CLARA DE ASÍS. UNA VIDA TOMA FORMA
Se trata de un libro novedoso porque ha sido elaborado por una comisión de hermanas clarisas, que bien preparadas, viven con ilusión la vocación de la que consideran Madre suya. El libro relata muy bien el encuentro de Clara con Francisco. La presión a la que se vieron sometidas Clara y sus hermanas por la Curia ante una forma de vida novedosa en la Iglesia. Fruto del tesón de Clara y su amor a la Iglesia nació su Regla que le fue aprobada por Bula papal, días antes de su muerte. Es una obra extensa, precisa y convincente, fruto de un trabajo minucioso y paciente. Sus propias hijas, conducen al lector en un recorrido histórico riguroso y apasionante.
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06. Libros recomendados
domingo, 8 de enero de 2012
FIDELIDAD DE CLARA
Cómo resistió, con firme perseverancia,
el asalto de los parientes
9. Apenas vuela a sus familiares la noticia, éstos, con el corazón desgarrado, reprueban la acción y los proyectos de la virgen y, agrupados en tropel, corren al lugar intentando lo que finalmente no pueden conseguir. Emplean el ímpetu de la violencia, el veneno de los consejos, el halago de las promesas, queriendo persuadirla a que abandone tal vileza, indigna de su linaje y sin precedentes en toda la comarca. Pero ella, agarrándose a los manteles del altar, les muestra su cabeza tonsurada, asegurándoles que de ningún modo la arrancarán en adelante del servicio de Cristo. Y a medida que crece la violencia de los suyos, se enciende más su ánimo, y le inyecta nuevas energías el amor herido por las injurias. Y, de este modo, a lo largo de muchos días, sufriendo obstáculos en el camino del Señor, frente a la oposición de sus familiares a su propósito de santidad, no decayó su ánimo, no se entibió su fervor; por el contrario, en medio de los insultos y de los enojos, su decisión va convirtiéndose finalmente en esperanza, hasta que los parientes, quebrantado su orgullo, tienen que desistir.
10. Transcurridos pocos días, pasó a la iglesia del Santo Ángel de Panzo (6); mas como no encontrara allí su espíritu la plena paz, se trasladó finalmente, por consejo del bienaventurado Francisco, a la iglesia de San Damián. Aquí, clavando ya en seguro el ancla de su espíritu, no fluctúa más por posibles cambios de lugar, no vacila frente a aquella estrechez, no se arredra ante la soledad. Ésta es aquella iglesia en cuya restauración sudó Francisco con tan admirable esfuerzo; a cuyo sacerdote ofreció sus dineros para reparar la fábrica. Es ésta la iglesia en la que, orando Francisco, una voz, brotada desde el madero de la cruz, resonó en su alma: «Francisco, ve, repara mi casa que, como ves, se desmorona toda». En la cárcel de este estrecho lugar se encerró la virgen Clara por amor a su celeste Esposo. Aquí, guareciéndose de la tempestad del mundo, encarceló su cuerpo de por vida. Anidando en las grietas de esta roca (Cant 2,14), la paloma de plata engendró un colegio de vírgenes de Cristo, instituyó un santo monasterio e inició la Orden de las Damas Pobres. Aquí, en el camino de la penitencia, trituró los terrones de sus miembros, aquí sembró las semillas de la perfecta justicia, aquí con su propio caminar dejó marcadas las huellas para sus seguidoras. En este estrecho reclusorio (el Monasterio de San Damián), durante cuarenta y dos años, quebró con los azotes de la disciplina el alabastro de su cuerpo, a fin de que la casa de la Iglesia se inundara de sus aromas (cf. Jn 12,3). Se referirá más al detalle cuán gloriosamente habitó aquí una vez que se haya hecho relación de cuántas y qué grandes almas vinieron a Cristo gracias a ella.
el asalto de los parientes
9. Apenas vuela a sus familiares la noticia, éstos, con el corazón desgarrado, reprueban la acción y los proyectos de la virgen y, agrupados en tropel, corren al lugar intentando lo que finalmente no pueden conseguir. Emplean el ímpetu de la violencia, el veneno de los consejos, el halago de las promesas, queriendo persuadirla a que abandone tal vileza, indigna de su linaje y sin precedentes en toda la comarca. Pero ella, agarrándose a los manteles del altar, les muestra su cabeza tonsurada, asegurándoles que de ningún modo la arrancarán en adelante del servicio de Cristo. Y a medida que crece la violencia de los suyos, se enciende más su ánimo, y le inyecta nuevas energías el amor herido por las injurias. Y, de este modo, a lo largo de muchos días, sufriendo obstáculos en el camino del Señor, frente a la oposición de sus familiares a su propósito de santidad, no decayó su ánimo, no se entibió su fervor; por el contrario, en medio de los insultos y de los enojos, su decisión va convirtiéndose finalmente en esperanza, hasta que los parientes, quebrantado su orgullo, tienen que desistir.
10. Transcurridos pocos días, pasó a la iglesia del Santo Ángel de Panzo (6); mas como no encontrara allí su espíritu la plena paz, se trasladó finalmente, por consejo del bienaventurado Francisco, a la iglesia de San Damián. Aquí, clavando ya en seguro el ancla de su espíritu, no fluctúa más por posibles cambios de lugar, no vacila frente a aquella estrechez, no se arredra ante la soledad. Ésta es aquella iglesia en cuya restauración sudó Francisco con tan admirable esfuerzo; a cuyo sacerdote ofreció sus dineros para reparar la fábrica. Es ésta la iglesia en la que, orando Francisco, una voz, brotada desde el madero de la cruz, resonó en su alma: «Francisco, ve, repara mi casa que, como ves, se desmorona toda». En la cárcel de este estrecho lugar se encerró la virgen Clara por amor a su celeste Esposo. Aquí, guareciéndose de la tempestad del mundo, encarceló su cuerpo de por vida. Anidando en las grietas de esta roca (Cant 2,14), la paloma de plata engendró un colegio de vírgenes de Cristo, instituyó un santo monasterio e inició la Orden de las Damas Pobres. Aquí, en el camino de la penitencia, trituró los terrones de sus miembros, aquí sembró las semillas de la perfecta justicia, aquí con su propio caminar dejó marcadas las huellas para sus seguidoras. En este estrecho reclusorio (el Monasterio de San Damián), durante cuarenta y dos años, quebró con los azotes de la disciplina el alabastro de su cuerpo, a fin de que la casa de la Iglesia se inundara de sus aromas (cf. Jn 12,3). Se referirá más al detalle cuán gloriosamente habitó aquí una vez que se haya hecho relación de cuántas y qué grandes almas vinieron a Cristo gracias a ella.
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03. Vida de Santa Clara
domingo, 1 de enero de 2012
EL DESEO DE DIOS EN CLARA
Asomándonos a sus cartas, que revelan su interior podemos descubrirlo.
En la primera carta a Santa Inés de Bohemia.
“A la venerable señora Inés, hija del ilustrísimo rey de Bohemia, Clara le DESEA que alcance la gloria de la felicidad eterna.”
“Ya que vos habéis comenzado con tan ARDIENTE ANHELO del Pobre Crucificado, confirmaos en su santo servicio.”
“A quienes poseen y DESEAN la santa pobreza, Dios les promete el Reino de los cielos.”
“Él, a quien servís con todo el ARDOR de vuestra alma, se digne otorgaros los premios DESEADOS.”
En la 2ª Carta.
“A la hija del Rey de Reyes, Clara le AUGURA salud y vivir siempre en suma pobreza.”
“Con el espíritu de una caridad ARDOROSÍSIMA, has seguido las huellas de Aquél que merecidamente te ha tomado por esposa”
“Observa, considera, contempla, con el ANHELO DE IMITARLE a tu Esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho por tu salvación el más vil de los varones.”
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05. Flash de sus escritos
viernes, 16 de diciembre de 2011
MADRE, MAESTRA Y HERMANA
Posiblemente estamos ante la advocación mariana más bíblica que existe en todo el mundo. Ella, la Madre de la Palabra, ha escogido el "BARRO de la TIERRA" para manifestarse y enseñarnos el contenido espiritual, metafórico de "TIERRA". Ella, formada tambíén de nuestro "barro". La idea de "Tierra" (en sus diversos significados) recorre la Sagrada Escritura desde el Génesis al Apocalipsis, pasando por los Salmos, Cantar, Profetas... También la hallamos en las Parábolas de Jesús y las cartas de San Pablo. La Biblia está cuajada de alusiones a LA TIERRA. María ha escogido el BARRO de la tierra para manifestarse y ENSEÑARNOS,recordándonos nuestros orígenes: El hombre fue formado del barro de la tierra. El sentido de nuestra vida: un peregrinar hacia el Paraiso, "Tierra Prometida". Nuestro destino: Nuestro "barro" será divinizado. Porque Cristo lo asumió con su Encarnación. Con su muerte y resurrección nos ha hecho partícipes de su naturaleza divina.
"Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo. Ábrase la TIERRA y brote la salvación, y con ella germine la justicia"
(Is. 45, 8)"El Salvador del mundo aparecerá como el Sol naciente, y como la lluvia que empapa LA TIERRA descenderá al seno de la Virgen"
(Ant. Laudes 19 de Diciembre)
"La Verdad brota de la Tierra: la carne de María" (San Agustín. Liturgia del 24 de diciembre)
sábado, 10 de diciembre de 2011
LIBRO RECOMENDADO
Os recomendamos un buen libro:CLARA DE ASÍS: UN SILENCIO QUE GRITA.
Es de la clarisa Chiara Giovanna Cremaschi. Vive en el Monasterio de Santa Clara en Milán (Italia), y se dedica a investigar y profundizar la historia, la espiritualidad y las figuras más significativas de su orden.
Era necesario proponer una lectura de la vida de Clara que fuera capaz de unir el sentido histórico con una interpretación cristiana de los datos biográficos; colocando su aventura de fe no sólo en los años transcurridos en San Damián, sino en un horizonte más amplio que abarca la historia política y religiosa del siglo XIII.
Tiene pleno sentido proponer una nueva biografía de Clara de Asís para poder comprender cada vez mejor la experiencia absolutamente femenina y cristiana de esta mujer, cuya vida quedó totalmente transformada por el ardiente amor al Crucificado Pobre.
PUEDES PEDIR EL LIBRO AL TELÉFONO 945 147224
jueves, 8 de diciembre de 2011
VIDA DE SANTA CLARA
CAPÍTULO IV: Cómo, convertida por el bienaventurado Francisco, pasó del siglo a la religión
7. Muy pronto, para que el polvo mundano no empañe en adelante el espejo de aquella alma intacta ni el contagio de la vida secular fermente su juventud ázima, el piadoso padre se apresura a sacar a Clara del siglo tenebroso.
Se acercaba el día solemne de Ramos cuando la doncella, fervoroso el corazón, fue a ver al varón de Dios, inquiriendo el qué y el cómo de su conversión.
Ordénale el padre Francisco que el día de la fiesta, compuesta y engalanada, se acerque a recibir la palma mezclada con la gente y que, a la noche, saliendo de la ciudad, convierta el mundano gozo en el luto de la pasión del Señor.
Llegó el Domingo de Ramos. La joven, vestida con sus mejores galas, espléndida de belleza entre el grupo de las damas, entró en la iglesia con todos. Al acudir los demás a recibir los ramos, Clara, con humildad y rubor, se quedó quieta en su puesto. Entonces, el obispo se llegó a ella y puso la palma en sus manos. A la noche, disponiéndose a cumplir las instrucciones del santo, emprende la ansiada fuga con discreta compañía. Y como no le pareció bien salir por la puerta de costumbre, franqueó con sus propias manos, con una fuerza que a ella misma le pareció extraordinaria, otra puerta que estaba obstruida por pesados maderos y piedras (4).
8. Y así, abandonados el hogar, la ciudad y los familiares, corrió a Santa María de Porciúncula, donde los frailes, que ante el pequeño altar velaban la sagrada vigilia, recibieron con antorchas a la virgen Clara. De inmediato, despojándose de las basuras de Babilonia, dio al mundo «libelo de repudio»; cortada su cabellera por manos de los frailes, abandonó sus variadas galas.
Ni hubiera estado bien que la Orden de florecientes vírgenes que surgía en aquel ocaso de la historia se fundara en otro lugar que en el santuario de quien, antes que nadie y excelsa sobre todas, fue ella sola juntamente madre y virgen. Éste es el mismo lugar en el que la milicia de los pobres, bajo la guía de Francisco, daba sus felices primeros pasos; de este modo quedaba bien de manifiesto que era la Madre de la misericordia la que en su morada daba a luz ambas Órdenes. En cuanto hubo recibido, al pie del altar de la bienaventurada María, la enseña de la santa penitencia, y cual si ante el lecho nupcial de esta Virgen la humilde sierva se hubiera desposado con Cristo, inmediatamente san Francisco la trasladó a la iglesia de san Pablo, para que en aquel lugar permaneciera hasta tanto que el Altísimo dispusiera otra cosa.
7. Muy pronto, para que el polvo mundano no empañe en adelante el espejo de aquella alma intacta ni el contagio de la vida secular fermente su juventud ázima, el piadoso padre se apresura a sacar a Clara del siglo tenebroso.
Se acercaba el día solemne de Ramos cuando la doncella, fervoroso el corazón, fue a ver al varón de Dios, inquiriendo el qué y el cómo de su conversión.
Ordénale el padre Francisco que el día de la fiesta, compuesta y engalanada, se acerque a recibir la palma mezclada con la gente y que, a la noche, saliendo de la ciudad, convierta el mundano gozo en el luto de la pasión del Señor.
Llegó el Domingo de Ramos. La joven, vestida con sus mejores galas, espléndida de belleza entre el grupo de las damas, entró en la iglesia con todos. Al acudir los demás a recibir los ramos, Clara, con humildad y rubor, se quedó quieta en su puesto. Entonces, el obispo se llegó a ella y puso la palma en sus manos. A la noche, disponiéndose a cumplir las instrucciones del santo, emprende la ansiada fuga con discreta compañía. Y como no le pareció bien salir por la puerta de costumbre, franqueó con sus propias manos, con una fuerza que a ella misma le pareció extraordinaria, otra puerta que estaba obstruida por pesados maderos y piedras (4).
8. Y así, abandonados el hogar, la ciudad y los familiares, corrió a Santa María de Porciúncula, donde los frailes, que ante el pequeño altar velaban la sagrada vigilia, recibieron con antorchas a la virgen Clara. De inmediato, despojándose de las basuras de Babilonia, dio al mundo «libelo de repudio»; cortada su cabellera por manos de los frailes, abandonó sus variadas galas.
Ni hubiera estado bien que la Orden de florecientes vírgenes que surgía en aquel ocaso de la historia se fundara en otro lugar que en el santuario de quien, antes que nadie y excelsa sobre todas, fue ella sola juntamente madre y virgen. Éste es el mismo lugar en el que la milicia de los pobres, bajo la guía de Francisco, daba sus felices primeros pasos; de este modo quedaba bien de manifiesto que era la Madre de la misericordia la que en su morada daba a luz ambas Órdenes. En cuanto hubo recibido, al pie del altar de la bienaventurada María, la enseña de la santa penitencia, y cual si ante el lecho nupcial de esta Virgen la humilde sierva se hubiera desposado con Cristo, inmediatamente san Francisco la trasladó a la iglesia de san Pablo, para que en aquel lugar permaneciera hasta tanto que el Altísimo dispusiera otra cosa.
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03. Vida de Santa Clara
sábado, 3 de diciembre de 2011
ENCARNÁNDOSE en el seno de LA VIRGEN
LA VIRGEN MARÍA
(en los escritos de Santa Clara)
(en los escritos de Santa Clara)
“Pues si un Señor tan grande y de tal calidad, ENCARNÁNDOSE en el seno de LA VIRGEN, quiso aparecer en este mundo como un hombre despreciado, necesitado y pobre, para que los hombres, pobrísimos e indigentes, con gran necesidad del alimento celeste, se hicieran en Él, ricos por la posesión del reino de los cielos, alegraos vos y saltad de júbilo, colmada de alegría espiritual y de inmenso gozo” (1ª Carta)
“Habéis merecido dignamente ser hermana, esposa y madre del Hijo del Altísimo Padre y de la Virgen gloriosa” (1ª Carta)
“Adhiérete a su MADRE DULCÍSIMA, que engendró un tal Hijo. Los cielos no lo podían contener, y ELLA, sin embargo, lo llevó en el pequeño claustro de su vientre sagrado, y lo formó en su seno de doncella” (3ª Carta)
“La GLORIOSA VIRGEN de las vírgenes lo llevó materialmente. Tú, siguiendo sus huellas de humildad y pobreza puedes llevarlo espiritualmente, fuera de toda duda, en tu cuerpo casto y virginal” (3ª Carta)
“Meditad asiduamente en los misterios de su Pasión y en los dolores que sufrió su SANTÍSIMA MADRE al pie de la cruz.” (Carta a Ermentrudis de Brujas)
“Y por amor del Santísimo y Amadísimo Niño, envuelto en pobrísimos pañales, y reclinado en el pesebre, y de su SANTÍSIMA MADRE, amonesto, ruego y exhorto a mis hermanas que se vistan siempre de vestiduras viles” (Regla , Cap. II)
“Por divina inspiración os habéis desposado con el Espíritu Santo, eligiendo vivir según la perfección del Santo Evangelio” (Regla, Cap VI)
“Por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre, no tengáis otra cosa bajo el cielo” (Regla, Cap VIII)
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05. Flash de sus escritos
viernes, 2 de diciembre de 2011
VIDA DE SANTA CLARA
CAPÍTULO III: Del conocimiento y amistad del bienaventurado Francisco
5. Oyó hablar por entonces de Francisco, cuyo nombre se iba haciendo famoso y quien, como hombre nuevo, renovaba con nuevas virtudes el camino de la perfección, tan borrado en el mundo. De inmediato quiere verlo y oírlo, movida a ello por el Padre de los espíritus, de quien tanto él como ella, aunque de diverso modo, habían recibido los primeros impulsos. Y no menos deseaba Francisco, entusiasmado por la fama de tan agraciada doncella, verla y conversar con ella, por si de algún modo él, que estaba ávido de conquistas, que se sentía llamado a destruir el imperio del mundo, lograba arrebatar tan noble presa al siglo malvado y reivindicarla para su Señor. La visita, pues, Francisco; y más aún Clara a él; aunque moderan la frecuencia de sus entrevistas para evitar que aquella divina amistad pueda ser conocida de los hombres e interpretada maliciosamente por públicas habladurías; por eso, acompañada solamente de una íntima familiar y dejando el hogar paterno, la doncella menudeaba sus secretos encuentros con el varón de Dios, cuyas palabras le parecían llameantes y las acciones sobrehumanas (3).
El padre Francisco la exhorta al desprecio del mundo; demostrándole con vivas expresiones la vanidad de la esperanza y el engaño de los atractivos del siglo, destila en su oído la dulzura de su desposorio con Cristo, persuadiéndola a reservar la joya de la pureza virginal para aquel bienaventurado Esposo a quien el amor hizo hombre.
6. ¿A qué detenernos en tantos pormenores? A instancias del santísimo padre, que actuaba hábilmente como fidelísimo mensajero, no retardó su consentimiento la doncella. Se le abre entonces la visión de los goces celestes, en cuya comparación el mundo entero se le vuelve despreciable, cuyo deseo la hace derretirse de anhelos, por cuyo amor ansía las bodas supremas. Y así, encendida en el fuego celeste, tan soberanamente despreció la vanagloria terrena, que jamás nada de los halagos mundanos se pegó a su corazón. Aborreciendo igualmente las seducciones de la carne, decidió ya desde ahora no conocer lecho de pecado (Sab 3,13), deseando hacer de su cuerpo un templo consagrado a Dios y esforzándose por hacerse merecedora de las bodas con el gran Rey. En consecuencia, se sometió totalmente a los consejos de Francisco, tomándolo por su guía, después de Dios, para el camino. Desde entonces queda pendiente su alma de sus enseñanzas y recoge con cálido pecho cuanto le predica del buen Jesús. Soporta con molestia la pompa y ornato secular, y desprecia como basura todo lo que aplaude el mundo, a fin de poder ganar a Cristo (cf. Flp 3,8).
5. Oyó hablar por entonces de Francisco, cuyo nombre se iba haciendo famoso y quien, como hombre nuevo, renovaba con nuevas virtudes el camino de la perfección, tan borrado en el mundo. De inmediato quiere verlo y oírlo, movida a ello por el Padre de los espíritus, de quien tanto él como ella, aunque de diverso modo, habían recibido los primeros impulsos. Y no menos deseaba Francisco, entusiasmado por la fama de tan agraciada doncella, verla y conversar con ella, por si de algún modo él, que estaba ávido de conquistas, que se sentía llamado a destruir el imperio del mundo, lograba arrebatar tan noble presa al siglo malvado y reivindicarla para su Señor. La visita, pues, Francisco; y más aún Clara a él; aunque moderan la frecuencia de sus entrevistas para evitar que aquella divina amistad pueda ser conocida de los hombres e interpretada maliciosamente por públicas habladurías; por eso, acompañada solamente de una íntima familiar y dejando el hogar paterno, la doncella menudeaba sus secretos encuentros con el varón de Dios, cuyas palabras le parecían llameantes y las acciones sobrehumanas (3).
El padre Francisco la exhorta al desprecio del mundo; demostrándole con vivas expresiones la vanidad de la esperanza y el engaño de los atractivos del siglo, destila en su oído la dulzura de su desposorio con Cristo, persuadiéndola a reservar la joya de la pureza virginal para aquel bienaventurado Esposo a quien el amor hizo hombre.
6. ¿A qué detenernos en tantos pormenores? A instancias del santísimo padre, que actuaba hábilmente como fidelísimo mensajero, no retardó su consentimiento la doncella. Se le abre entonces la visión de los goces celestes, en cuya comparación el mundo entero se le vuelve despreciable, cuyo deseo la hace derretirse de anhelos, por cuyo amor ansía las bodas supremas. Y así, encendida en el fuego celeste, tan soberanamente despreció la vanagloria terrena, que jamás nada de los halagos mundanos se pegó a su corazón. Aborreciendo igualmente las seducciones de la carne, decidió ya desde ahora no conocer lecho de pecado (Sab 3,13), deseando hacer de su cuerpo un templo consagrado a Dios y esforzándose por hacerse merecedora de las bodas con el gran Rey. En consecuencia, se sometió totalmente a los consejos de Francisco, tomándolo por su guía, después de Dios, para el camino. Desde entonces queda pendiente su alma de sus enseñanzas y recoge con cálido pecho cuanto le predica del buen Jesús. Soporta con molestia la pompa y ornato secular, y desprecia como basura todo lo que aplaude el mundo, a fin de poder ganar a Cristo (cf. Flp 3,8).
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03. Vida de Santa Clara
jueves, 24 de noviembre de 2011
CAMINO
“Te has despojado de las riquezas temporales, para no sucumbir ante el enemigo, para entrar en el cielo por el CAMINO arduo
y la puerta estrecha”
y la puerta estrecha”
(De la primera carta de Santa Clara a Santa Inés de Praga)
“Te has hecho émula de la santísima pobreza y con el espíritu de una gran humildad y de una caridad ardiente, HAS SEGUIDO LAS HUELLAS DE AQUÉL que merecidamente te ha tomado por esposa”.
(De la segunda carta)
“Te pido que mirando siempre tu punto de partida, retengas lo que tienes, hagas lo que haces y jamás cejes. CON ANDAR APRESURADO, CON PASO LIGERO,
sin que tropiecen tus pies, ni aun se te pegue el polvo del camino, recorre LA SENDAD DE LA FELICIDAD, segura, gozosa, expedita y con cautela".
(II carta)
“Míralo hecho despreciable por ti y SÍGUELO, hecha tú despreciable por él en este mundo”.
(IICarta)
“¡Respiro con tanta alegría en el Señor al saber que permaneces firme en LA CARRERA
emprendida para lograr el premio celestial!.
Así suples mis deficiencias y las de mis hermanas en el SEGUIMIENTO del pobre y humilde Jesucristo”.
(IIICarta)
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05. Flash de sus escritos
CONFERENCIA DÍA 19
El sábado 19 de Noviembre de 2011, el P. José Luis Parada Navas, pronunció en la iglesia de nuestro Monasterio una interesante conferencia: “El perfil psico-fisiológico de Clara de Asís”.
1. Introducción
2. Perfil psicofisiológico
3. Perfil antropológico.
Ofrecemos un pequeño resumen de su ponencia.
Acercarse a la personalidad de Clara es introducirse en la luz, en la claridad. Después de ocho siglos, sigue teniendo una vitalidad y atractivo especial. Para conocer a Clara nos acercamos a sus escritos personales y a los testimonios de las personas que la conocieron desde pequeña y convivieron con ella en el hogar paterno y en el Monasterio, son las fuentes que han llegado hasta nuestros días.
1.INTRODUCCIÓN.
Clara tiene una personalidad equilibrada. La influencia de su familia, sobre todo de su madre, es muy positiva en la formación de su carácter desde su tierna edad.
Su madre despierta y cultiva en ella el sentido religioso: la fe, la relación con Dios, el servicio hacia los más necesitados y desfavorecidos; le enseña a ser respetuosa y delicada en las relaciones interpersonales. Esta delicadeza no la perdió ni siquiera durante los largos 20 años que estuvo postrada en su lecho de enferma. Se ve limitada y con dolor, pero no da a la enfermedad un “status”, la integra. Clara es capaz de tejer una herida física, psíquica y espiritual sin romperse. Alentando, dando ánimo a los demás, manteniendo vivo el Carisma Fundacional.
Cuando se encuentra con Francisco de Asís, su vocación nace de una fe ya arraigada por la vida de la gracia.
Noble de linaje, fue asimilando todos los valores que se vivían en su familia y ambiente.
2. CLARA DE ASÍS. (Acróstico)
“C” Carácter fuerte, valiente, apasionado. Clara es viva, dinámica y espontánea, pero sabe dominarse, siendo dueña y señora de sus impulsos. Capaz de mantenerse firme en su decisión frente al Papa que quería dotar al Monasterio de rentas, es fiel en abrazar hasta el final la Pobreza de Nuestro Señor. A pesar de su limitación física, contrariedades, dificultades, nunca la vieron las hermanas alterada. Siempre con grandeza de ánimo, agradecida y confiada.
Es admirable para la mentalidad de aquellos tiempos, cómo aparece en su Regla un sistema de gobierno de la Comunidad completamente democrático. En la toma de decisiones es importante incluso el parecer de la hermana más joven.
“L”. Libertad. Sin imponer, sin avasallar, sin miedo al qué dirán, obedece con elegancia al Papa, pero sin traicionar lo que Dios le pide: Vivir sin posesiones.
“A” Ama con todo su corazón . Tiene un carácter apasionado. Polariza toda la potencia afectiva de su gran corazón hacia su único amor: Dios. Y lo concretiza en el servicio delicado de las hermanas. Uniendo sus dolores a los de su Amado Pobre y Crucificado. Clara fue una campeona de la caridad, convencida de que el mal sólo se vence con el bien, no con la violencia.
“R”. Reconciliada siempre consigo, con Dios y las hermanas, hacía de puente. Sabía crear fraternidad, unir polos opuestos. Serena, imperturbable, se le llamó “Lazo de Paz y Armonía”.
“A” Alegre, gozosa, viva y espontánea. Desdramatiza con dosis de buen humor los momentos difíciles. Su alegría reflejada en su rostro, se irradiaba en el ambiente. Alegría que manifiesta en cada una de sus cartas a Santa Inés, hija del rey de Bohemia.
“DE” Dios era siempre su norte. Estaba en continua sintonía y comunión con Jesucristo, su Divino Esposo. Esperanza: Vivía de esperanza, era la virgen prudente que aguardaba en todo momento al Esposo con su lámpara encendida por el deseo, el fervor, la sed de Dios. No pudieron apagarla los achaques, ni las estrecheces corporales.
“ASIS” Ayudar, dar, darse, salir de sí misma, es un elemento esencial de su personalidad. Amistad profunda y verdadera con San Francisco. Gran capacidad para sintonizar con las personas.
Solidaridad con todo lo que es humano. Quienes la necesitaban, siempre la encontraban disponible.
Iglesia: Clara mantiene con la jerarquía de la Iglesia una relación filial extraordinaria, hecha de respeto, audacia y sumisión. Lucha para que el Papa Inocencio IV le apruebe su Regla (es la primera mujer que escribe una Regla para su Orden). Clara tiene una clara conciencia de la dimensión eclesial de su vocación. Así escribe a santa Inés de Bohemia: “Te considero cooperadora del mismo Dios y sostenedora de los miembros vacilantes de su Iglesia”.
SI muy grande a Dios durante toda su vida. Capaz de agradecerle apasionadamente al final de sus días el haberla creado y redimido.
3. Ocho rasgos de su personalidad.
CARÁCTER REFLEXIVO, sentimental y emotivo, es dueña de sí misma. Por su sensibilidad, sufre mucho, pero con fortaleza de ánimo supera los obstáculos.
MADUREZ humana, psicológica y moral. A los 18 años tiene las ideas muy claras y es capaz de tomar una opción de por vida arrostrando todas las consecuencias. Evolución armónica de todos los aspectos de su personalidad en el paso de niña a mujer. El ambiente familiar le ayudó bastante.
TRABAJO. Nunca la vieron ociosa, ni siquiera en los largos años de postración, hilaba y confeccionaba corporales para las iglesias necesitadas. Era incansable, exigente consigo misma, aplicada y perseverante. Con una voluntad de “hierro”.
CONDUCTA. Disciplinada, fuerte, valiente, mortificada y exigente consigo misma, ordenada, respetuosa. Bellísima, elegante en su físico y en su alma.
INTUITIVA, observadora, capaz de hacer una “radiografía” por dentro. Firme en sus juicios.
PRUDENTE, discreta, reservada, capaz de escuchar a todas las hermanas que necesitaban una ayuda.
INTELIGENTE. Con gran capacidad de síntesis a la hora de elaborar su Regla. Tiene una excelente memoria e imaginación. Es una mujer muy dotada a nivel humano.
DIMENSIÓN TRASCENDENTE. El elemento religioso se despierta en ella desde sus primeros años, gracias a la educación de su madre (que fue también una gran mujer).
El sustrato humano de Clara, unido a la acción de la gracia de Dios, hace de Clara de Asís una santa de gran calibre. Alcanza las cumbres de la ascética y la mística, siendo aclamada y venerada por el Pueblo de Dios. Se le honra como patrona de la televisión, de los navegantes, del buen tiempo. Los novios llevan huevos a las clarisas para que pidan a santa Clara por su felicidad, fecundidad y buen tiempo el día de su boda.
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04. Ciclo de Conferencias
lunes, 21 de noviembre de 2011
LA VÍA DE LA BELLEZA
Aquí os dejamos un buen libro, aprovechando la preciosa charla de María Victoria Triviño.

"TEMAS ESPIRITUALES DE CLARA DE ASÍS"

"TEMAS ESPIRITUALES DE CLARA DE ASÍS"
Con La Vía de la Belleza se pretende considerar la magnífica obra de Dios plasmada en la vida de una criatura: Clara de Asís. En esta obra hay un estudio, contemplación, vivencia y una búsqueda de la verdad que es bella. Clara aparecre como mujer, en el contexto del pensamiento y de la mística, de su tiempo y de hoy.
MARÍA VICTORIA TRIVIÑO, clarisa contemplativa y teóloga ha publicado diversas obras de espiritualidad, imprimiendo a su obra optimismo, pedagogía y belleza.
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06. Libros recomendados
lunes, 14 de noviembre de 2011
CONFERENCIA DIA 19
Día 19
“El perfil Psico-Fisiológico de Clara de Asís”
“El perfil Psico-Fisiológico de Clara de Asís”
José Luis Parada Navas
Pertenece a la Provincia Franciscana de Cartagena. Doctorado en Teología, Filosofía y Psicología Es director del Instituto Superior de Ciencias de la Familia y del Máster de Orientación, Terapia y Mediación Familiar de Murcia. Asimismo es profesor de Moral en el Instituto Teológico de Murcia y en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia "Antonianum" de Roma; de Ciclos evolutivos de la familia y Ética del matrimonio y de la familia en el Instituto Superior de Ciencias de la Familia de Murcia; y de Mensaje cristiano, Religión y cultura, cursos de doctorado y línea de investigación (estilos educativos, valores y familia) en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia. Ha publicado, como editor, las siguientes obras: "Perspectivas de la familia" (Murcia, 1994) y "Políticas familiares y nuevos tipos de familia" (Murcia, 1999); y como autor: "Ética del matrimonio y de la familia" (Murcia, 1999); "Introducción a la teología y moral franciscanas" (Murcia, 2006, 3ª ed.) y "Apuntes de bioética" (2008). En PPC ha publicado "Francisco de Asís y el respeto a la vida" (2009)
Director de la revista “Verdad y Vida". HERMANAS CLARISAS DE VILLARROBLEDO
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04. Ciclo de Conferencias
Así fué la conferencia del dia 12...
El 12 de Noviembre de 2011, D. Vicente Carrión Íñiguez hablo en nuestra iglesia sobre el tema "Presencia franciscana en la provincia de Albacete: los monasterios de religiosas clarisas".
Comenzó enmarcando los conventos de la provincia de Albacete, dentro de las tres unidades religioso-administrativas a las que pertenecían.
1. La Provincia observante de Cartagena.
2. La Custodia descalza de san Pascual Bailón.
3. El convento de Yeste, dependiente de la provincia franciscana descalza de San Pedro de Alcántara de Granada.
Ha nombrado de corrida, dando pinceladas (con fechas y estilos artísticos), los conventos franciscanos masculinos de la provincia. Acompañaba la exposición con fotografías (proyectadas con un cañón) de los diferentes monasterios, incluso de sus ruinas o planos.
A día de hoy sólo queda una casa de frailes en la Capital de la Provincia.
Después describió los distintos monasterios femeninos de la Provincia:
Alcaraz
En 1443se inicia un “beaterio”. En 1471 se trasladan a vivir junto a una casa cercana al castillo de Juan Pacheco (Marqués de Villena). En 1482 se convierte en Monasterio de a Tercera Orden Regular. El voto de clausura lo hacen en 1600. Ha sido famoso en su día por la confección de alfombras.
Albacete.
Inicia su andadura como “beaterio” en 1479. En 1532 se erige como Monasterio de la Tercera Orden de San Francisco. En 1843 se cierra y las monjas se trasladan al Monasterio de Santa Clara de Hellín. Sus dependencias albergan en la actualidad el Instituto de Estudios Albacetenses, el conservatorio y el Centro Cultural de la Asunción.
Hellín.
La presencia de Santa Clara en Hellín se remonta al año 1604; fecha en que Felipe III autoriza la fundación del Monasterio. Fue un sacerdote natural de Hellín, residente en Murcia, quien dona las estancias de su morada para la erección del edificio. Poco a poco las religiosas van anexionando las cajas vecinas al edificio central. Entre las religiosas que vivieron dentro de sus muros, destaca sor María de la Cruz Baeza, por cuya intercesión se salvó la ciudad de Hellín de una plaga de langostas.
Don Vicente puso en el proyector algunas de sus obras de arte, entre las que destaca una talla del Arcángel San Miguel de 1775, de autor Napolitano.
Villarrobledo
Fundado en 1614 por el Regidor de la Villa: Don Juan Cano Moragón y su esposa, Dña Ana Ruiz de Palomera. Las fundadoras provenían del desaparecido Monasterio de la Inmaculada Concepción de Alcázar de San Juan. A ellas se sumaron las dos hijas de los fundadores que habían profesado en el Monasterio de San Bernardo de la misma Villa.
Las dos fuentes principales para conocer la historia de este Monasterio son las Crónicas de la Provincia Franciscana de Cartagena (del P. Ortega) publicadas en 1740 el libro del Padre de la Cavallería (Jesuita hijo del pueblo) que publicó en 1751 la historia de Villarrobledo.
Después de hacer un breve resumen de la historia del Monasterio, Don Vicente proyectó algunas fotografías de la iglesia, para hablar de su arquitectura, escultura y frescos de la cúpula. También se vieron fotografías de los claustros interiores, las dos estatuas orantes de los fundadores. Y para terminar hizo también referencia a la imagen de la Virgen de la Teja.
Al final surgieron algunas preguntas que él aclaró.
Fue una conferencia realmente interesante, la cual fue rematada con un fuerte aplauso.
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04. Ciclo de Conferencias
jueves, 10 de noviembre de 2011
Día 12
"Presencia franciscana en la provincia de Albacete:
los monasterios de religiosas clarisas"
Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Murcia. Catedrático de Bachillerato. Doctor en Geografía por la Universidad Nacional a Distancia de Madrid. Es Miembro de Número de Instituto de Estudios Albacetenses "Don Juan Manuel". Vocal de Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos
Ha publicado varios libros, entre ellos, "Los franciscanos en la provincia de Albacete. Siglos XV-XX. Historia y Arte", El monaterio de Santa Clara de Hellín. Aspectos histórico-artísticos" (en colaboración), " La devoción ala Virgen de los Llanos. Aspectos histórico-artísticos", "El convento de San Francisco de Yeste". Es también autor de otros libros y catálogos de exposiciones, in memoriam, al tiempo que colabora en diversas revistas científicas sobre temas de historia y arte. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales, constituyendo la historia del arte religioso una de sus principales líneas de investigación. En la actualidad se encuentra trabajando en la redacción de un libro sobre "La Real Audiencia Territorial de Albacete y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha ". Finalmente es autor de diversos estudios acerca de las Clarisas en la provincia de Albacete.
Ha publicado varios libros, entre ellos, "Los franciscanos en la provincia de Albacete. Siglos XV-XX. Historia y Arte", El monaterio de Santa Clara de Hellín. Aspectos histórico-artísticos" (en colaboración), " La devoción a
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04. Ciclo de Conferencias
VIDA DE SANTA CLARA
CAPÍTULO II: Del tenor de vida en la casa paterna
3. Dada a luz de allí a poco, la pequeña Clara empezó a brillar con luminosidad muy precoz en medio de las sombras del siglo, y a ganar esplendor durante la tierna infancia, por la rectitud de costumbres. De labios de su madre recibió con dócil corazón los primeros conocimientos de la fe e, inspirándole y a la vez moldeándole en su interior el Espíritu, aquel vaso, en verdad purísimo, se reveló como vaso de gracias. Alargaba placentera su mano a los pobres y de la abundancia de su casa colmaba la indigencia de muchos. Y para que su sacrificio fuese más grato a Dios, privaba a su propio cuerpecito de los alimentos más delicados y, enviándolos a hurtadillas, sirviéndose de intermediarios, reanimaba el estómago de sus protegidos. De este modo, creciendo con ella desde la infancia la misericordia, manifestaba un espíritu compasivo demostrando conmiseración con las miserias de los miserables.
4. Era muy aficionada a la santa oración; en ella, rociada frecuentemente con la fragancia de lo alto, se introducía paso a paso y con diligencia en la vida espiritual. Y, al no disponer de otro medio con el que llevar la cuenta de sus oraciones, contaba ante Dios sus breves plegarias mediante unas piedrecitas. Cuando empezó a sentir los primeros estímulos del amor, comprendió, ilustrada por la unción del Espíritu, que debía desdeñar la apariencia caduca de los adornos mundanos, tasando en su vil precio las cosas viles. Por eso, debajo de los vestidos preciosos y sensuales, llevaba escondido un pequeño cilicio, mostrándose por fuera aparentemente mundana, pero revistiéndose interiormente de Cristo. Por último, cuando los suyos quisieron desposarla con un marido de su nobleza, no accedió en absoluto; al contrario, aparentando dejar para más adelante el matrimonio con un mortal, confiaba su virginidad al Señor.
De este modo comenzó a paladear la virtud en su casa paterna, tales fueron sus primicias espirituales, tales los preludios de su santidad. Y así, al estar tan rebosante del perfume interior, su fragancia misma la delataba, como sucede con un pomo de aroma exquisito, por más cerrado que se halle. En efecto y sin que ella lo percibiese, comenzó a estar elogiosamente en boca de sus vecinos; y se fue divulgando entre el pueblo la noticia de su bondad descubriendo una justa fama sus obras secretas.
3. Dada a luz de allí a poco, la pequeña Clara empezó a brillar con luminosidad muy precoz en medio de las sombras del siglo, y a ganar esplendor durante la tierna infancia, por la rectitud de costumbres. De labios de su madre recibió con dócil corazón los primeros conocimientos de la fe e, inspirándole y a la vez moldeándole en su interior el Espíritu, aquel vaso, en verdad purísimo, se reveló como vaso de gracias. Alargaba placentera su mano a los pobres y de la abundancia de su casa colmaba la indigencia de muchos. Y para que su sacrificio fuese más grato a Dios, privaba a su propio cuerpecito de los alimentos más delicados y, enviándolos a hurtadillas, sirviéndose de intermediarios, reanimaba el estómago de sus protegidos. De este modo, creciendo con ella desde la infancia la misericordia, manifestaba un espíritu compasivo demostrando conmiseración con las miserias de los miserables.
4. Era muy aficionada a la santa oración; en ella, rociada frecuentemente con la fragancia de lo alto, se introducía paso a paso y con diligencia en la vida espiritual. Y, al no disponer de otro medio con el que llevar la cuenta de sus oraciones, contaba ante Dios sus breves plegarias mediante unas piedrecitas. Cuando empezó a sentir los primeros estímulos del amor, comprendió, ilustrada por la unción del Espíritu, que debía desdeñar la apariencia caduca de los adornos mundanos, tasando en su vil precio las cosas viles. Por eso, debajo de los vestidos preciosos y sensuales, llevaba escondido un pequeño cilicio, mostrándose por fuera aparentemente mundana, pero revistiéndose interiormente de Cristo. Por último, cuando los suyos quisieron desposarla con un marido de su nobleza, no accedió en absoluto; al contrario, aparentando dejar para más adelante el matrimonio con un mortal, confiaba su virginidad al Señor.
De este modo comenzó a paladear la virtud en su casa paterna, tales fueron sus primicias espirituales, tales los preludios de su santidad. Y así, al estar tan rebosante del perfume interior, su fragancia misma la delataba, como sucede con un pomo de aroma exquisito, por más cerrado que se halle. En efecto y sin que ella lo percibiese, comenzó a estar elogiosamente en boca de sus vecinos; y se fue divulgando entre el pueblo la noticia de su bondad descubriendo una justa fama sus obras secretas.
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03. Vida de Santa Clara
CONFERENCIA DE SOR VICTORIA
SOR MARÍA VICTORIA TRIVIÑO
Con gran elegancia, fluidez y belleza explicó la vida de Santa Clara desde las cuatro estaciones del año.
Nace un invierno de 1193, cuando la tierra caliente guarda en su seno las semillas.
En primavera, tiempo de desposorios, ella (prometida a un joven noble) se escapa de casa para unirse a su Esposo: Jesucristo, “el más bello de los hijos de los hombres hecho por nuestro amor el más vil de los varones.”
En primavera, tiempo de desposorios, ella (prometida a un joven noble) se escapa de casa para unirse a su Esposo: Jesucristo, “el más bello de los hijos de los hombres hecho por nuestro amor el más vil de los varones.”
El verano es tiempo de buscar el fruto. Clara y Francisco, en su anhelo por unirse con Cristo en su despojo por amor, alcanzan la santidad y resplandecen como el sol y la luna.
En otoño los días se acortan, Clara llega al ocaso de su vida terrena y dice a su alma: “Vete segura y en paz, pues llevas buena escolta para el camino”. Agradece a Dios el don de la vida y del Espíritu Santo, que la ha ido conformando a imagen de Cristo. Una hermana tiene el privilegio de ver cómo la Virgen María acompañada por un cortejo de vírgenes la besa en la frente y recibe su alma.
En la Bula de canonización Clara es llamada “Madre y Maestra” de sus hijas las clarisas. “Hermana y compañera” de todo fiel que acude a su intercesión.
Sor Mª Victoria abordó paralelamente temas de actualidad como la pérdida de valores, la recta formación de la conciencia, la importancia de de una buena educación de los hijos y el respeto de los padres hacia las opciones de vida de ellos; cómo afectan los “símbolos” en la sociedad.
Haciendo alusión a uno de sus libros, “La vía de la belleza”, nos hizo comprender que por medio de la belleza expresada en el canto, la danza, la delicadeza en las relaciones interpersonales, podemos descubrir a Dios.
Terminada la conferencia contestó a algunas preguntas.
Nuestra iglesia estaba prácticamente llena, las personas muy atentas irrumpieron al final en un interminable aplauso. Muchos se acercaron a saludarla y a nosotras nos agradecieron el haberles invitado a venir, pues había merecido la pena, incluso el trasladarse de pueblos vecinos en una tarde lluviosa.
Nuestra iglesia estaba prácticamente llena, las personas muy atentas irrumpieron al final en un interminable aplauso. Muchos se acercaron a saludarla y a nosotras nos agradecieron el haberles invitado a venir, pues había merecido la pena, incluso el trasladarse de pueblos vecinos en una tarde lluviosa.
Felices decían que era mucho lo que se llevaban en sus corazones.
Las próximas dos conferencias son igualmente interesantes y os invitamos a venir.
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04. Ciclo de Conferencias
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