sábado, 14 de octubre de 2023

NOVENA A LA VIRGEN DE LA TEJA COMPLETA

 DÍA TERCERO

PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

CANTO: Humilde Nazarena, ¡oh, María!

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.      

ACTO DE CONTRICIÓN: Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero…

ANTÍFONA: Elijo y consagro este templo para que esté en él mi nombre eternamente. Mi corazón y mis ojos estarán siempre en él. (2º Crónicas 7, 16)

ORACION PARA TODOS LOS DÍAS

Virgen Santísima del Remedio que en tu solicitud de Madre de los hombres no te cansas de idear prodigios para remediar nuestras muchas necesidades y que dejándote señalar en el humilde barro de una teja, recibes la veneración de estos hijos que en Ti confían, a cambio de los innumerables beneficios que les dispensas. 

Permite, Madre de bondad y ruega a tu Divino Hijo que se graben cada vez más en nuestra alma sus saludables ejemplos para que siguiendo las huellas de sus virtudes y estampándolas en el frágil barro de nuestra humana condición, la transformen y eleven a las alturas de la gracia para más tarde hacerla participar de los esplendores de la gloria. Amén.

MEDITACIÓN:  

PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

PUNTO 1º. Se deduce de la Sagrada Escritura y se ve confirmado por la tradición de los Santos Padres que los judíos piadosos tenían la costumbre de llevar a sus hijas al Templo para que allí vivieran consagradas al servicio de Dios y recibieran perfecta educación. 

Los padres de María prometieron esto al Señor. Dice San Germán, que apenas tenía tres años, cuando ella misma se presentó al Sumo Sacerdote, ofreciendo al Señor, no el sacrificio de aromas, tortolillas ni monedas de oro, sino el de sí misma, en cuya comparación eran nada todos los demás sacrificios. Y mientras vivía retirada en el templo es cuando hemos de creer que hiciera su voto de virginidad por toda la vida.

(Breve silencio meditando)

PUNTO 2°. No a todos nos llama Dios a la vida del sacerdocio o del estado religioso; pero cada uno tenemos nuestro destino marcado por Dios Ntro. Señor y estamos obligados a cumplirlo. Tan importante es esto en la vida del hombre, que de acertar o no acertar con nuestra vocación depende nuestra suerte temporal y muchas veces hasta la eterna. 

Vean en esto los padres la tremenda responsabilidad que les alcanza. Los hijos son depósitos sagrados que Dios les confía y no pueden oponerse a sus legítimas aspiraciones, sobre todo cuando éstas se encaminan a un estado de mayor perfección. 

Cuántas veces por perder esto de vista, se desquicia la rueda fundamental de la vida que es la elección de estado, y todo anda en perpetuo desconcierto, acarreando sobre la juventud una prematura desgracia que llega a los padres, a la familia y a la sociedad entera.

(Breve silencio meditando)

ORACIÓN DÍA TERCERO

Virgen prudentísima que, apreciando el mérito de la virginidad y deseando conservarla intacta, buscaste desde niña el templo como lugar de retiro y te consagraste al Señor para que Él solo aspirara el perfume de tu pureza original, dando así admirable ejemplo a las doncellas de aquel tiempo; infúndenos, Virgen Santísima del Remedio, un vivo deseo de conservar y acrecentar la gracia de nuestras almas; y si fuera voluntad de Dios que para lograrlo viviéramos en el retiro y penitencia del claustro, ilumina nuestra inteligencia para que con claridad veamos los destinos de la Divina Providencia sobre nosotros, y mueve nuestra voluntad para corresponder a ella con prontitud y diligencia; ya que nosotros sólo queremos lo que sea del mayor servicio de Dios, honor vuestro y bien de nuestra alma. Amén


(Tres Ave Marías, Petición y Oración final)

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Virgen Santísima del Remedio, salud de los enfermos, consuelo de los afligidos y amparo de los que te invocan, no podemos alejarnos de tu presencia sin que antes recordemos con gratitud los beneficios recibidos de tus manos. Tú vienes a nuestras casas cuando la enfermedad hace presa en alguno de nuestros miembros y al momento renace la tranquilidad y se despeja el horizonte de nuestras esperanzas. A Ti acudimos cuando la barquilla de nuestra fe amenaza naufragar en los escollos del mar proceloso de las pasiones, y eres faro esplendente que le señala el norte de la virtud y brisa suave que le alienta para arribar al puerto de la gloria. Tú eres la compañera inseparable de esta Comunidad que te guarda y venera como su tesoro. 


Tú eres el paño de lágrimas que enjuga las de todos los hijos de este pueblo que en Ti ponen su confianza; Tú resuelves nuestras dudas; Tú alivias nuestras penas; y con el mismo afán con que fijamos nuestros ojos en el barro de esa teja que has elegido como trono de tus bondades para venerar impresa tu sagrada imagen, recorremos uno por uno tus inmensos beneficios y los fijamos en las fibras de nuestro corazón para agradecerlos dignamente y, por tu mediación, reconocer al Dador de todo bien, Cristo Jesús, a quien sea dado todo honor y toda gloria en los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO A LA VIRGEN DE LA TEJA

Desde la tierra que nos engendra,

junto a la vida que Dios me dio,

he recibido por Madre tierna

la misma Madre del Redentor.

 

Busca el amparo bajo la Teja,

que nos protege como al Señor.

¡Qué bien me acuna!, ¡qué bien me mece!

la misma Madre que al Salvador.

 

Ella me guarda bajo su manto,

y me conserva en el corazón.

Ella me cubre cual dulce Teja

de frío y lluvia de mal y sol.

 

En un convento de pobres Claras,

quiso María grabar un don,

sin moldearlo en barro cocido

para que crezca como el amor.

 

Sienta la Tierra dócil y limpia,

los mismos dedos del Creador.

Sienta mi alma la dulce dicha

de Nazaret en la Anunciación.

 

Ella me guarda bajo su manto,

y me conserva en el corazón.

Ella me cubre cual dulce Teja

de frío y lluvia de mal y sol.

 

 La imagen de la Virgen de la Teja en el retablo de San José. 

Adornada para la celebración de esta novena.

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